Colombia: La Iglesia vuelve a pedir que cese el conflicto armado

Declaraciones de monseñor Salazar durante la apertura de la Plenaria de la CEC

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BOGOTÁ, martes 5 de julio de 2011 (ZENIT.org).- El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), monseñor Rubén Salazar Gómez reiteró la petición de la Iglesia católica para que cese el conflicto armado que afronta este país.

Interrogado por periodistas sobre los operativos militares en contra de “Alfonso Cano”, el máximo dirigente del grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), monseñor Salazar Gómez afirmó que “desafortunadamente se dan este tipo de acciones en la lógica de un conflicto armado”, según informa la página web de la CEC.

“Lo ideal sería que eso no se diera en nuestra patria, lo ideal sería que viviéramos verdaderamente la paz... que no hubiera insurgencia armada y el Estado procurara por todos los medios la justicia en todos los campos y por lo tanto todos los ciudadanos pudieran tener acceso a nuestros derechos y cumplir nuestros deberes”, aseguró el presidente del Episcopado. 

“Nuestro mensaje ha sido siempre que por favor cese el conflicto... Creo que Colombia ha evolucionado en los últimos años lo suficiente para que haya una verdadera concertación, un diálogo, que todos participen verdaderamente en la construcción de un país mejor”, añadió monseñor Salazar.

Se celebran en el país sudamericanos los veinte años de la promulgación de la Constitución. Las nuevas condiciones que propició permiten a todos los grupos alzados en armas “cesar en este intento de guerra que lo único que trae es destrucción y muerte”, puntualizó el presidente de los obispos colombianos.

Por lo tanto, concluyó, “habría que promover la entrega de todos estos grupos para iniciar con ellos todo un proceso de paz”.

Plenaria de los obispos

Las anteriores declaraciones las hizo el prelado en el marco de la jornada de apertura de la XCI Asamblea Plenaria del Episcopado colombiano.

Con un recuento de los logros y avances del trienio 2008-2011, comenzó en Bogotá la XCI Asamblea Plenaria del Episcopado, en la Sede de la Conferencia Episcopal, hasta el ocho de julio próximo.

En su alocución inaugural, el arzobispo de Bogotá y presidente de los obispos, destacó los avances de la misión evangelizadora en estos años y ante el nuevo trienio 2011-2014.

Monseñor Salazar recordó que, con la ayuda de expertos, se ha analizado la realidad colombiana “para tratar de comprender los retos fundamentales que se plantean a la labor evangelizadora de la Iglesia.

Ha sido una tarea larga y nada fácil porque es una compleja, “con males crónicos aunque rápidamente cambiante, con problemas estructurales propiamente nuestros y con influencias crecientes del entorno mundial”.

El presidente de la CEC exaltó el trabajo a favor de la vida y la manera como éste “ha potenciado la defensa y la promoción de la vida no sólo en las acciones evangelizadoras propias de las jurisdicciones eclesiásticas sino también de numerosas y variadas instituciones que luchan por la vida”.

“Gracias a las luces dimanadas… se ha podido también intervenir adecuadamente en los debates que en el Congreso de la República se han llevado a cabo en diferentes oportunidades en la discusión de algunas leyes”.

“Como colofón de este trabajo –añadió- hemos empezado a enfocar el tema de la paz, entendido no sólo como cese del conflicto armado sino también como el fruto de la construcción de la justicia social en el país. Tema complejo para el cual los análisis de la realidad y las luces alcanzadas en las asambleas plenarias anteriores nos ofrecieron el marco necesario para poder situarlo en el contexto amplio de la realidad del país y de la misión de la Iglesia. 

En la asamblea plenaria de febrero pasado “se inició un proceso de estudio, cuyo fruto será un pequeño directorio que pueda dar luces y abrir posibilidades al trabajo concienzudo, tenaz, fecundo que se viene realizando durante décadas tanto desde la Conferencia Episcopal como en las jurisdicciones eclesiásticas y en muchas instituciones inspiradas en el Evangelio de la paz”.

En esta plenaria de julio, el Episcopado espera avanzar en la concreción de las líneas generales del directorio planeado.

“En nuestros trabajos de equipo, en las ponencias, en los libros-síntesis hay elementos valiosos que nos toca ahora profundizar, completar, enriquecer, para que podamos dar un aporte sustancioso a la Iglesia universal en el próximo Sínodo y, al mismo tiempo, permitir que nuestro trabajo sea cada vez más fecundo. El trabajo del próximo trienio tendrá que ir en esta línea. 

Monseñor Salazar afirmó que, a lo largo de estos años, “hemos prestado especial atención a la angustiosa realidad producida por desórdenes de los clérigos en el campo del abuso de menores y otros atentados contra la consagración total”.

“La Conferencia ha seguido atentamente los casos de procesos penales que se han iniciado en algunas diócesis contra sacerdotes y ha prestado el apoyo y la asesoría necesarios. Seguimos muy atentos a todo lo relacionado con esta realidad que tanto dolor ha producido a la Iglesia”, aseguró. 

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