Colombia y la negociación de paz con las FARC: el exembajador plantea sus dudas

''El borrón y cuenta nueva les daría impunidad y replantearían sus posiciones''

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 960 hits

El Gobierno de Colombia está negociando en Cuba un tratado de paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El 9 de abril cientos de miles de colombianos participaron en diversas ciudades de Colombia, en la marcha del Día Nacional de las Víctimas, pidiendo paz y sin olvidar a todos los que sufrieron o murieron en el conflicto armado. Según el exembajador colombiano ante la Santa Sede, "el borrón y cuenta nueva les daría impunidad y replantearían sus posiciones".

El actual presidente Juan Manuel Santos, aseguró que espera iniciar lo más pronto posible un diálogo de paz con otro de los grupos violentos, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), y se han generado muchas expectativas de que se pueda llegar a un acuerdo de paz. Pocos meses atrás el cardenal Rubén Salazar en entrevista a ZENIT, en marzo del año pasado (http://www.zenit.org/es/articles/los-acuerdos-de-paz-en-colombia-son-un-proceso-que-llevara-tiempo)consideró que después de cincuenta años de sangriento conflicto no es fácil pensar que se llegue rápidamente a un acuerdo, sino más bien a un proceso de paz que va a llevar muchos años, y que con la ayuda de Dios se va a realizar en el marco de la democracia.

En el Día Nacional por las Víctimas, el actual embajador ante la Santa Sede, Germán Cardona, tras un acto en Roma le indicó a ZENIT: “Todos los colombianos estamos optimistas de que se está haciendo un diálogo serio y con todas las cartas sobre la mesa”. (http://www.zenit.org/es/articles/esperamos-al-papa-en-colombia-nos-ayudaria-a-alcanzar-la-paz).

Entretanto no todos están tan seguros de la impostación que tienen los diálogos que se realizan en La Habana. El embajador emérito ante la Santa Sede, César Mauricio Velásquez, consideró que existe una laguna: “se pone en el mismo plano a guerrilla y Gobierno, se propone un borrón y cuenta nueva”, y teme que sin el reconocimiento de sus delitos, por parte de quienes los cometieron, difícilmente se lograría la paz. A continuación presentamos en esta entrevista, el punto de vista del exembajador.

¿Es posible obtener la paz en Colombia a través de un diálogo con representantes de la guerrilla, a qué punto está el mismo?

--César Mauricio Velásquez: Defiendo y apoyo la paz. Basta a tanto crimen. Hay que lograr obtener la paz, el problema entretanto que se plantea es la impunidad. Me pregunto si será posible lograr una paz durable sin que quienes cometieron tantos crímenes, secuestros y asesinatos al menos reconozcan que actuaron mal. Y poniendo en igual nivel a quienes cometieron tantos delitos con un gobierno que fue elegido legítimamente por voto popular.

Es verdad al menos en teoría, ¿pero una salida política no resolvería el problema de la violencia?

--César Mauricio Velásquez: Es difícil afirmarlo puesto que como sabemos, en Colombia tenemos una realidad criminal sostenida por el narcotráfico. En los últimos años la mayoría de los grupos paramilitares y guerrilleros, han vivido de las drogas, del secuestro y de la muerte.

Si fuera un conflicto de orden político sería más simple, aquí hablamos de un problema que condenó el papa Francisco y que reseñó en el mensaje de Pascua como 'desgarrador y criminal'. No se trata de idealistas que luchaban por los pobres, y sabemos que el combustible de todo este infierno ha sido el dinero del narcotráfico. ¿Si esta gente entrara en política, sin reconocer sus delitos, cómo podremos estar seguros que no le seguirán dando su apoyo al narcotráfico desde adentro de las instituciones?

¿Entonces, cómo considera que hay que negociar la paz con estos grupos?

--César Mauricio Velásquez: Hay que enfrentar la negociación con realismo si queremos avanzar en una paz que dure. La impunidad no nos da ninguna garantía. En el proceso de paz muchos grupos paramilitares se han desarmado y quienes se han equivocado han debido enfrentar a la justicia. No se excluye disminución de penas pero seguramente no es aceptable borrón y cuenta nueva.

Quien ha matado, robado, secuestrado debe reconocer los crímenes y luego, como ha ocurrido en otros países. En este camino la actitud del Gobierno tendría que ser igual con todos los grupos criminales que participaron en el conflicto, y no privilegiar a un sector de las Farc.

¿Pero cómo se haría esto? Si las FARC reconocieran sus crímenes y obtuvieran un indulto, la legislación internacional actual lo permitiría?

--César Mauricio Velásquez: El delito político no es considerado como tal en la legislación internacional. Estamos hablando de delitos de lesa humanidad los que excluyen beneficios de amnistías o indultos. Actualmente se reconoce que no hay diferencias entre los crímenes de la izquierda, del centro o de la derecha, porque todos son crímenes. En Colombia en cambio, parece que se piensa recurrir a otra legislación para poder conceder la amnistía, el indulto o peor aún el borrón y cuenta nueva. El presidente Santos debería explicar este asunto a todos los colombianos.

De acuerdo, pero si una amnistía garantizara la paz ¿al final no valdría la pena cerrar un ojo?

--César Mauricio Velásquez: Algunos políticos y analistas han visto como un avance hacia la paz el hecho de firmar un papel, olvidar todo el pasado y concederle un futuro seguro a quienes cometieron delitos. Pero arreglarlo así, ¿es garantía de paz duradera? Las dudas son muchas. ¿Dónde quedan las víctimas de las FARC?

El borrón y cuenta nueva tal como lo podría plantear el Gobierno Santos y las FARC, como quien habla de igual a igual no es una garantía. El perdón va unido a la verdad, al arrepentimiento y a la reparación, y en los diálogos en Cuba poco se habla de esto. Ojalá el proceso se reoriente de manera que obtenga el respaldo de los colombianos. No basta con ofrecer la paz, hay que contar con el apoyo de la opinión pública.

¿Las FARC están dando garantías sobre la negociación?

--César Mauricio Velásquez: Para ellos sí, pero para los colombianos no. Mientras dialogan en Cuba sus acciones criminales continúan, así los discursos toman una dudosa credibilidad. Dejar el futuro del país en una mesa de negociación con las FARC, de espaldas a la inmensa mayoría de los colombianos, ¿será realmente un avance democrático? Baste pensar que hoy el Congreso de Colombia, elegido por el voto de los colombianos, se ha convertido en un simple espectador de estos temas.