Comienza la fase romana de la causa de beatificación de Juan Pablo I

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 7 enero 2007 (ZENIT.org).- El 3 de enero, en la Congregación para las Causas de los Santos, fue abierto el paquete oficial con los documentos relativos a la investigación diocesana sobre la heroicidad de la vida y de las virtudes, así como sobre la fama de santidad, del Siervo de Dios Juan Pablo I



La investigación diocesana había terminado solemnemente en Belluno en la Catedral, el día 10 de noviembre pasado.

Juan Pablo I, Albino Luciani, nació en Canale d'Agordo, en 1912, y falleció en la Ciudad del Vaticano el 28 de septiembre de 1978, después de 33 días de pontificado. Antes de haber sido elegido Papa, era patriarca de Venecia. Es conocido como «el Papa de la sonrisa».

Según informa la agencia de noticias salesiana, ANS, en la ceremonia de apertura, el postulador de la Causa de beatificación, don Enrico dal Covolo, pidió al prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal José Antonio Saraiva Martins, el reconocimiento de la validez de esas actas.

De esta forma se ha entrado en la «fase romana» de la investigación, que conllevará ante todo la elaboración de la «Positio», es decir del dossier que, basándose en los documentos de la investigación diocesana, deberá comprobarse lo mejor posible la heroicidad de vida y virtudes, así como la fama de santidad Siervo de Dios.

La «Positio» será preparada por un colaborador del Postulador, bajo la guía de un Relator de la Congregación para las Causas de los Santos.

El tiempo que requiere la elaboración de la «Positio» y las siguientes etapas de examen, suele ser generalmente de unos 15 años.

A continuación, si los distintos organismos interpelados dan su parecer positivo, se llegará al Decreto de reconocimiento de la heroicidad de la vida y de las virtudes, lo cual comporta que el Siervo de Dios pasa a ser «venerable».

Se espera, sin embargo, que este plazo de tiempo pueda abreviarse, teniendo en cuenta que en estos momentos ya se está estudiando una curación atribuida a la intercesión de ese Papa, y que podría ser reconocida como «milagro», el «signo de lo alto» solicitado por la legislación canónica para la beatificación.