Comisión diocesana pide al gobierno mexicano rechazar todo tipo de clonación humana

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CIUDAD DE MÉXICO, lunes, 14 marzo 2005 (ZENIT.org-El Observador).- A la petición presentada por trescientas organizaciones de la sociedad civil al gobierno de la República Mexicana de rechazar todo tipo de clonación (Zenit, 11 de marzo de 2005), se ha unido la Comisión de Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis Primada de México, mediante un comunicado emitido este domingo.



El responsable diocesano de Pastoral de la Salud, monseñor Jorge Palencia, expresó que en el caso de la clonación se están creando falsas expectativas en la opinión pública, pues se habla --en la clonación «terapéutica»-- de curación de enfermedades de las cuales no se tiene ninguna certeza de que puedan ser abatidas.

Y esto, dijo, abre paso a la manipulación de embriones. Los integrantes del Consejo de Pastoral de la Salud consideran que «Llos grandes consorcios farmacéuticos, los organismos internacionales de control demográfico y diversas instancias de investigación médica científica han encontrado en México el lugar propicio para iniciar una serie de proyectos y programas a varios niveles: legislativo e institutos de investigación médica».

Esto ha traído como consecuencias cambios en las leyes y códigos, civil y penal, en lo concerniente a la despenalización de causales del aborto, ley de trasplantes, clonación terapéutica, experimentación y manipulación de embriones en crio-conservación, señaló monseñor Palencia.

La Comisión Pastoral de la Salud señala que en el momento actual un sector de la industria biotecnológica y diversos grupos de poder están promoviendo una campaña de opinión en favor de la clonación terapéutica y la derogación de las trabas legales para investigar con células madre de embriones humanos «sobrantes» de la fecundación artificial, según ha informado el periódico «El Universal».

«Se está confundiendo a la opinión pública, creando falsas expectativas, y se está jugando con los sentimientos y necesidades de los enfermos, todo esto condicionado por fuertes intereses ideológicos y económicos», expuso monseñor Palencia.

La comisión pastoral, integrada por médicos y científicos de renombre nacional, dejó en claro, en su comunicado, que el embrión humano a partir de la fusión de los gametos es un individuo humano con una identidad bien definida por un código genético propio y exclusivo, el cual comienza desde ese momento su propio desarrollo coordinado, continuo y gradual.

De tal modo, dijo, en ningún momento puede ser considerado como una simple masa de células. Por ende, el ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción.

El comunicado llega después de que la asamblea de ONU haya votado a favor de prohibir toda forma de clonación, apoyando mayoritariamente la «propuesta Costa Rica». México es uno de los países que estuvo alineado a la apertura de la clonación de embriones humanos para sacrificarlos a la investigación.