¿Cómo pudieron, con sus límites y perseguidos, llenar Jerusalén con su enseñanza?

El papa Francisco comenta el cambio que obró el Espíritu en los apóstoles

Madrid, (Zenit.org) Nieves San Martín | 2135 hits

En una mañana de abril especialmente luminosa, la plaza de San Pedro aparecía repleta hasta más allá de la vía de la Conciliación y otras calles adyacentes. Antes de la aparición del papa Francisco en la ventana del Palacio Apostólo, que lucía una colgadura blanca sin el escudo papal todavía, los miles de congregados para escuchar al pontífice exhibían aire de fiesta.

Muchas pancartas, según se pudo ver en las imágenes transmitidas por el Centro Televisivo Vaticano, especialmente polacas y de parroquias italianas, algunas con frases de san Francisco de Asís, y todos armados con teléfonos móviles o cámaras para inmortalizar el momento y su presencia en la plaza de la catolicidad.

Los asistentes escucharon con gran atención --sin interrumpir ni una sola vez- las palabras del obispo de Roma, con rostros concentrados y meditativos--. Palabras sencillas y profundas sobre el testimonio de los primeros seguidores de Jesús, los apóstoles, que transformados por la Resurrección, hallaron coraje para hablar de El, los mismos que habían huido despavoridos unos días antes en la Pasión.

¿De dónde les venían la alegría y el coraje del anuncio, a pesar de los obstáculos y los malos tratos? --se preguntó el papa--. No olvidemos que los apóstoles eran personas sencillas, no eran escribas, doctores de la ley, ni pertenecientes a la clase sacerdotal. ¿Cómo pudieron, con sus límites y perseguidos por las autoridades, llenar Jerusalén con su enseñanza? (cfr Hechos 5,28). Está claro que solo la presencia con ellos del Señor Resucitado y la acción del Espíritu Santo pueden explicar este hecho".

Ver el discurso completo en: http://www.zenit.org/es/articles/la-experiencia-tan-fuerte-de-cristo-les-hacia-ver-las-persecuciones-como-motivo-de-honor.

Sólo al acabar las palabras del obispo de Roma, cuando este hizo silencio para rezar tras la petición de orar a Nuestra Señora, la plaza rompió en aplausos y se oyeron los consabidos gritos de "¡Viva el papa!".

Después de dar la bendición, recordó la beatificación ayer del beato Lucas Passi, fundador de las Hermanas Maestras de Santa Dorotea.

También aludió a que hoy en Italia se celebra la Jornada por la Universidad Católica del Sagrado Corazón, sobre el tema «Las nuevas generaciones más allá de la crisis».

"Este ateneo --dijo el papa--, nacido de la mente y del corazón del padre Agostino Gemelli y con un gran apoyo popular, ha preparado a miles y miles de jóvenes a ser ciudadanos competentes y responsables, constructores del bien común. Invito a apoyar siempre a este ateneo, para que siga ofreciendo a las nuevas generaciones una óptima formación, para afrontar los desafíos del tiempo presente".

Por último, saludó "a todos los peregrinos presentes, ¡provenientes de tantos países! A las familias, a los grupos parroquiales, a los movimientos, a los jóvenes". En particular, "a la peregrinación de la diócesis de Siena-Colle Val d’Elsa-Montalcino, con el arzobispo monseñor Buoncristiani".

Y concluyó con "un pensamiento especial también para los chicos y chicas que se están preparando a la Confirmación".