¿Cómo será la Iglesia del tercer milenio? Las propuestas del consistorio

Mensaje final de los cardenales

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CIUDAD DEL VATICANO, 24 mayo 2001 (ZENIT.org).- El consistorio de cardenales más numeroso de la historia concluyó este jueves en el Vaticano perfilando los rasgos característicos de la Iglesia del futuro: una Iglesia que es ante todo misionera, una Iglesia que busca superar sus divisiones y una Iglesia decididamente solidaria.



Los 155 purpurados de la Iglesia romana han lanzado al mismo tiempo una movilización de los cristianos a favor del continente olvidado, África, y han hecho un apremiante llamamiento para que cese la lógica de las armas y sus líderes emprendan con decisión el camino del diálogo.

La novedad cristiana
El sexto consistorio extraordinario de este pontificado, celebrado del 21 al 24 de mayo, en su mensaje final, presenta el mensaje siempre actual del cristianismo: la fe en Jesucristo, «Salvador único y universal del mundo», tal y como ha sido presentado por la reciente declaración «Dominus Iesus», aplaudida por varios cardenales durante las asambleas plenarias.

Para que los cristianos descubran en su belleza e integridad a la persona de Jesús, los cardenales presentan los medios que la Iglesia ha custodiado con celo en sus dos mil años de historia y que el Papa ha vuelto a proponer en la carta apostólica «Novo millennio ineunte» que ha servido de base para las discusiones cardenalicias: «la familiaridad con la Palabra de Dios, la oración asidua y la comunión personal con Él, la participación en la Eucaristía, sobre todo en el día del Señor, la acogida de la misericordia del Padre en el sacramento de la Reconciliación, en un valiente compromiso por la santidad, sentido y destino de todo hombre».

Una Iglesia misionera
Si los cristianos conocen y aman a Cristo, entonces serán también evangelizadores. «Ante la gran necesidad que tiene todo hombre de Cristo, nos sentimos llamados con apremio no sólo a "hablar" de Él, sino también a hacerlo "ver" con el anuncio de la Palabra, que salva y con el testimonio audaz de fe, en un renovao empuje misionero», dicen los purpurados.

Recuperar la unidad perdida
Pero esta Iglesia misionera, si quiere que su mensaje sea creíble, debe superar también sus propias divisiones, «ya sea dentro de las comunidades cristianas, ya sea continuando con caridad, verdad y confianza, el camino ecuménico y el diálogo interreligioso», advierte el mensaje final del consistorio.

Solidaridad
La Iglesia que los cardenales han soñado para este milenio debe «hacerse solidaria con la humanidad, especialmente en el actual contexto de la globalización con la muchedumbre creciente de los pobres, de los que sufren, de cuantos son pisoteados en sus sacrosantos derechos a la vida, a la salud, al trabajo, a la cultura, a la participación social, a la libertad religiosa».

El dolor de África y Tierra Santa
El mensaje de los cardenales concluye con dos llamamientos. En primer lugar piden la «solidaridad de toda la Iglesia» a favor de África, «donde numerosas poblaciones sufren a causa de conflictos étnicos, de una persistente pobreza y graves enfermedades».

En segundo lugar, exigen «a los responsables de las naciones que ayuden a israelíes y palestinos a vivir pacíficamente juntos».

«En la Tierra de Jesús la situación se ha agravado últimamente y se ha derramado demasiada sangre. En unión con el Santo Padre, suplicamos a las partes en causa que lleguen cuanto antes a un «alto al fuego», que retomen el diálogo a un nivel de paridad y de mutuo respeto», concluyen.