Comunión con Dios y con el mundo, primer Congreso de la historia de los oblatos benedictinos

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 20 septiembre 2005 (ZENIT.org).- Desde este lunes y hasta el 25 de septiembre, se celebra en el centro «Salesianum» de Roma el I Congreso Mundial de los oblatos seculares, querido por el abad primado de los benedictinos, Notker Wolf.



Los oblatos seculares, los laicos que viven según el espíritu de San Benito (480-547) afiliándose a uno de los 1.196 monasterios benedectinos que existen en el mundo, son unos 24.000. Se encuentran sobre todo en Europa y en Estados Unidos pero también en América Latina, África, Asia y Australia.

El Congreso «Comunión con Dios-Comunión con el mundo», en el que participan unos trescientos delegados, tiene como objetivo confrontar los múltiples modos de expresión del carisma benedictino.

Este primer encuentro mundial será también ocasión para el descubrimiento y propuesta universal de los valores cristianos, en continuidad con la búsqueda que caracterizó la vida de San Benito, proclamado patrón de Europa por Pablo VI, en 1964.

«El Congreso representa también una oportunidad, ofrecida en Roma, para profundizar en las raíces cristianas de Europa, una realidad histórica documentable, a través de la aportación de los monasterios al crecimiento humanístico, filosófico y científico del mundo», afirman los organizadores.

Además de la oración y las conferencias, habrá momentos para compartir arte y cultura: concierto del abad primado Notker Wolf (flauta travesera) y sor Celina Galinyte, Lituania, (violín); peregrinación a Montecasino, cuna del monaquismo benedictino, y visita a Castel Gandolfo para encontrarse con Benedicto XVI.

Participan en los momentos litúrgicos el cardenal Crescenzio Sepe, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos; monseñor Piero Marini, maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias y oblato de la Abadía de San Giorgio, Venecia; monseñor Franc Rodé, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consacrada y las Sociedades de Vida Apostólica; monseñor Stanislaw Rylko, presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, y el abad de Montecasino Bernardo D’Onorio, OSB.