Con la castidad, los religiosos dan testimonio de libertad

Según el cardenal Franc Rodé, prefecto de la Congregación vaticana para los consagrados

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 8 noviembre 2007 (ZENIT.org).- El cardenal Franc Rodé, prefecto de la Congregación vaticana para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, considera que los religiosos, con su opción por la castidad, dan hoy al mundo un extraordinario ejemplo de libertad.



«La vida consagrada es una opción de libertad», asegura en una entrevista concedida este 8 de noviembre a la edición italiana de «L’Osservatore Romano», diario de la Santa Sede.

«¿Por qué escogió san Francisco [de Asís, ndr.] este camino?», se pregunta el purpurado esloveno, y responde: «Para ser libre. No tomó una decisión nihilista, sino una decisión de libertad».

Según el cardenal, elegido para este cargo por Juan Pablo II en 2004, «en una sociedad en la que la castidad en el celibato es un ideal posible, también el matrimonio y la sexualidad quedan liberados».

«Estoy convencido --confiesa-- de que la castidad libera la sexualidad, incluso la de las personas casadas».

Ante el secularismo que parece haber provocado una profunda crisis en la vida consagrada en algunas partes del mundo, el cardenal Rodé presenta como respuesta el «magisterio cotidiano» de Benedicto XVI, cuyas «palabras clave» son: «libertad, alegría, belleza, esperanza».

Hoy los consagrados «son sobre todo los hombres y las mujeres de la esperanza», concluye, pues «encarnan una dimensión que con frecuencia ha perdido la humanidad: el sentido de la trascendencia, de la eternidad».