«Con la vida no se comercia», advierte Juan Pablo II

La biogenética puede convertir a la persona en instrumento de intereses, constata

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CIUDAD DEL VATICANO, 2 febrero 2003 (ZENIT.org).- Juan Pablo II recordó este domingo ante aquellas manipulaciones genéticas que violan la dignidad inviolable de cada persona humana que «con la vida no se comercia».



Según el pontífice, en estos momentos, «hay situaciones en las que la persona humana se convierte en instrumento de intereses económicos, políticos, científicos, sobre todo cuando es débil y no tiene la fuerza de defenderse».

El obispo de Roma lanzó su advertencia a mediodía al rezar la oración mariana del «Angelus» junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano. En ese día la Iglesia en Italia celebraba la Jornada para la Vida, que llevaba precisamente por tema «Con la vida no se comercia».

«Este principio, si bien está reconocido teóricamente, por desgracia no siempre se respeta», siguió aclarando el Santo Padre.

«Una cierta lógica mercantil --denunció--, aliándose con las modernas tecnologías, puede aprovecharse en ocasiones de deseos humanos, buenos en sí mismos, como el de ser padre o madre, para llevar a querer un hijo "a toda costa"».

El Papa no entró en detalles. Este deseo ha llevado a algunas parejas a pedir a algunos laboratorios la clonación como medio para tener hijos. Ha surgido así también un auténtico negocio de clínicas que ofrecen a pago tratamientos de fecundación artificial que entre otras cosas prevén el congelamiento y la eliminación sistemática de embriones humanos.

«En realidad, la vida humana no puede convertirse nunca en "objeto" --siguió aclarando Juan Pablo II--: desde la concepción hasta la muerte natural, el ser humano es sujeto de derechos inviolables, ante los cuales la libertad tiene que saber detenerse».

Por ello, consideró, es «indispensable que los Estados adopten, en estas materias complejas, leyes orgánicas y claras, fundadas sobre sólidas bases éticas, para tutelar el bien inestimable de la vida humana».

Por último, recordó el mensaje que lanzó el Encuentro Mundial de las Familias, culminado en Manila el pasado 26 de enero con el lema «La familia cristiana, buena noticia para el tercer milenio».

«Queridas familias cristianas, vosotros sois una "buena noticia"», afirmó el Papa. «Apoyadas por la Gracia del Sacramento del matrimonio, afrontad unidas las diferentes situaciones de la vida y contribuid a mantener sano el tejido social».