Concluye el proceso diocesano de Emanuele Stablum, «justo entre las naciones» para Israel

Salvó a numerosos judíos de la persecución nazi

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ROMA, domingo, 12 junio 2005 (ZENIT.org).- Ha concluido en Roma el proceso diocesano para la beatificación de Emanuele Stablum (1895-1950), religioso de la Congregación de los Hijos de la Inmaculada Concepción, proclamado por Israel «justo entre las naciones» por salvar la vida de numerosos judíos de la persecución nazi.



«Un ángel», le definió Tibor Schlosser, consejero de Embajada de Israel, en la ceremonia en la que le entregó de manera póstuma este reconocimiento el Instituto «Yad Vashem» de Jerusalén, el 20 de noviembre de 2001.

Nacido en 1895 en Terzolas, en la provincia de Trento, Stablum quería ser sacerdote, pero los superiores de congregación religiosa le pidieron que antes se convirtiera en médico para atender a los enfermos de un sanatorio de Roma, el Instituto Dermatológico de la Inmaculada (IDI).

Cuando tras el 8 de septiembre de 1943, las tropas nazis ocuparon Italia, el hermano Emanuele Stablum, que en ese momento era director del IDI, decidió salvar a 51 judíos, escondiéndoles en el Instituto.

Para que la policía no les descubriese, les aplicó cremas haciendo creer que eran enfermos con problemas dermatológicos.

Cuando falleció Stablum, Italo Levi-Luxardo, médico de religión judía, escribió que no sólo escondió a judíos, sino también a los oficiales que no querían alearse con la ocupación alemana, o a fugitivos de las purgas nazis. «A mi me acogieron en el laboratorio de química, convertido en habitación», testimonió.

El antiguo rabino jefe de Roma, Elio Toaff, ha afirmado: «Hablar de reconocimiento de la Comunidad Israelita es demasiado poco con respecto a la obra de salvación emprendida por el IDI que, sin tener en cuenta el grave peligro que corría al ayudar a judíos, demostró con hechos de solidaridad la voluntad de oponerse a la injusticia y a la opresión».

El hermano Stablum fue asistente general (1935) y vicario general (1947) de su congregación religiosa. En 1950, a la edad de 55 años, murió en el momento en el que su experiencia como médico alcanzaba sus mayores éxitos.

Hoy el IDI es considerado como uno de los centros médicos más prestigiosos para problemas dermatológicos de Italia.