Condena unánime de los obispos en España contra el atentado de ETA

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MADRID, 25 septiembre 2002 (ZENIT.org).- Tras el atentado de Esta de este martes en Leitza, en el que perdió la vida un guardia civil y quedaron heridas cuatro personas, las voces de los obispos en España se unieron para condenar duramente el salvaje ataque a la vida.



El arzobispo de Pamplona, diócesis a la que pertenece la localidad, Fernando Sebastián, aseguró que la Iglesia y los cristianos «no pueden quedar indiferentes ni callados antes estos actos irracionales y crueles».

«Con toda claridad y firmeza rechazamos y condenamos estos procedimientos criminales, absolutamente inaceptables para una conciencia cristiana y honesta», señaló el martes el arzobispo en un comunicado.

«Es preciso --añade la declaración-- que las instituciones del Estado, los partidos políticos, las asociaciones ciudadanas y eclesiales, los cristianos y todos los ciudadanos de buena voluntad colaboremos decididamente en el rechazo y la eliminación de estos procedimientos terroristas y de cualquier forma de colaboración, directa o indirecta, con quienes siguen utilizando al violencia como medio de presión y de imposición política».

Monseñor Sebastián asegura sus oraciones por el alma del cabo de la Guardia Civil, Juan Carlos Beiro Montes, y por la recuperación de los cuatro heridos, así como por la erradicación del terrorismo.

«No perdamos la esperanza. La fe y al justicia son más fuertes que el fanatismo y la intolerancia», concluye.

Por su parte, el obispo de Bilbao, monseñor Ricardo Blazquez, condenó «una vez más» «con toda nuestra energía este atentado en nombre de nuestra fe en Dios para la que la vida humana es un bien sagrado, que merece todo el respeto».

Asimismo, manifestó su apoyo y agradecimiento a «todas las personas que custodian nuestra seguridad y que, en casos como el de hoy, llega a costarles su propia vida».

Por último, pidió a las comunidades cristianas oraciones por las víctimas y solidaridad afectiva y efectiva con sus familias.

La Conferencia Episcopal Española publicó también este martes una nota en la que recuerda las palabras que pronunció Juan Pablo II tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington: «ninguna situación de injusticia, ningún sentimiento de frustración, ninguna filosofía o religión pueden justificar tal aberración. Toda persona humana tiene derecho al respeto de la propia vida y dignidad, que son bienes inviolables».

Por último, recuerdan que «para la eliminación de las raíces del terrorismo, es necesaria la regeneración moral y la atención a los niños y jóvenes con una educación cristiana que les conduzca al encuentro con el Dios vivo, que es Amor y plenitud del hombre».