Condolencias de Benedicto XVI a las víctimas del terremoto de Haití

Cartas a la Conferencia Episcopal y al Presidente Preval

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CIUDAD DEL VATICANO/PUERTO PRÍNCIPE, lunes 25 de enero de 2010 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI hizo llegar una carta personal al presidente de la Conferencia Episcopal de Haití, monseñor Louis Kébreau, arzobispo de Cabo Haitiano, en la que muestra su dolor y cercanía a las víctimas del terremoto.

En su carta, fechada el pasado 16 de enero y hecha pública el pasado sábado 23, el Papa expresa su “gran tristeza” por lo ocurrido, así como su “cercanía espiritual y ferviente oración por todas las personas afectadas por este desastre”.

Especialmente, se refirió a la muerte del arzobispo de Puerto Príncipe, monseñor Serge Miot, que “compartió el destino de muchos de sus fieles, incluyendo sacerdotes, personas consagradas y seminaristas”.

Por otro lado, Benedicto XVI celebró la “rápida movilización de la comunidad internacional, unánimemente conmovida por la difícil situación de los haitianos”, y aseguró que “toda la Iglesia, a través de sus instituciones, no dejará de ayudar en el servicio de emergencia y de reconstrucción de las zonas devastadas del país”.

“En estas horas de oscuridad, invoco Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, para que Ella se haga Madre de ternura y sepa dirigir los corazones, para que la solidaridad se abra paso sobre el aislamiento y el "cada uno para sí".

El mensaje se hizo público el sábado, coincidiendo con el emotivo funeral por monseñor Miot, el cual se celebró en una carpa improvisada en la plaza de la catedral, ya que ésta ha quedado completamente derruida.

La emotiva ceremonia se hizo también en memoria de los más de cien mil muertos en el terremoto, muchos de los cuales no podrán recibir una sepultura digna, y en ella estuvieron presentes el presidente René Preval, las autoridades civiles del país, y el arzobispo de Nueva York, monseñor Thimoty Dolan, entre otros.

Carta al presidente

El mismo 16 de enero, el Papa dirigía una carta al presidente del país, René Preval, en la que le mostraba sus condolencias por esta catástrofe.

El Papa ofrecía sus oraciones por “todos los que han muerto en el terremoto y sus familias, que incluso, en algunos casos, no pueden dar una sepultura digna a sus seres queridos”.

También pedía en estos momentos “espíritu de solidaridad” y “que se mantenga la calma en las calles”, para que se pueda socorrer a los afectados.

Mostraba también su aprecio “al compromiso de todos aquellos que, haitianos y extranjeros, a veces arriesgando sus vidas, hacen todo lo posible para encontrar y rescatar a los supervivientes”.

Finalizaba su carta asegurando que la Iglesia Católica, “a través de sus instituciones, más allá de la viva conmoción de estos días, permanecerá junto con los afectados por este desastre y, en la medida de sus fuerzas, les ayudará en pro de un futuro mejor”.