Congreso Social sobre Latinoamérica y Europa: Globalización y evangelización

El presidente Aznar y el presidente del CELAM matizan posiciones sobre la globalización

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SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, MADRID , 13 mayo 2002 (ZENIT.org).- La globalización constituye «una gran oportunidad», afirmó el presidente del Gobierno español, José María Aznar, al participar en el primer Congreso Social sobre América Latina y la Unión Europea organizado por los episcopados de los dos continentes.



Las palabras del jefe del Gobierno quedaron matizadas, sin embargo, por la intervención de obispos, como el presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano, quien recordó que sin solidaridad la globalización presenta serios interrogantes morales.

En su discurso, Aznar reconoció públicamente la extraordinaria labor de la Iglesia en la promoción integral del hombre, especialmente en los países de América Latina y en vías de desarrollo.

El presidente español participó en la inauguración en San Lorenzo del Escorial del Congreso Social que con el lema «Juntos por el bien común universal, contribución de la Iglesia» ha sido organizado por la Comisión de Obispos de las Conferencia de la Comunidad Europea (COMECE), por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y la Conferencia Episcopal Española (CEE)

La iniciativa se celebra en la víspera de la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, América Latina y el Caribe, que tendrá lugar en Madrid los próximos viernes y sábado.

En el acto inaugural participaron el presidente de la CEE y arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco; el presidente LA COMECE y obispo de Hildesheim (Alemania), monseñor Josef Homeyer; el presidente del CELAM y obispo de Zipaquirá (Colombia), monseñor Jorge Enrique Jiménez Carvajal; y el nuncio del Papa en España, monseñor Manuel Monteiro de Castro.

El primer ministro español indicó que «toda internacionalización es una fuente de oportunidades y la de este siglo es la mayor fuente de oportunidades que nunca podamos tener. No se conoce el caso de ninguna sociedad humana que haya mejorado con el procedimiento de encerrarla en sí misma».

El presidente del CELAM, monseñor Jorge Enrique Jiménez Carvajal, afirmó que cualquier globalización será catastrófica si no se cimienta en la solidaridad y elogió al mismo tiempo el alto papel desempeñado por los países europeos en la evangelización de América.

El cardenal Rouco, presidente de la CEE, se refirió también al papel desempeñado por España y Portugal en la evangelización de América y presentó precisamente el Evangelio como senda inspiradora para el futuro.

«La obra evangelizadora y la consiguiente concepción cristiana de la vida favorecerá la conciencia y la práctica moral, fundada en la Verdad, la única capaz de salvar en toda su totalidad al hombre, de salvaguardar su dignidad personal y de servir verdaderamente al bien común de la sociedad», afirmó.

«La Verdad revelada sobre el hombre es el camino propio e insustituible de la Iglesia», aseguró en su intervención, que puede ser leída íntegramente en la página web de la Conferencia Episcopal Española (http://www.conferenciaepiscopal.es.

Por su parte, monseñor Josef Homeyer, presidente de la COMECE, defendió la importancia del Derecho Internacional, entendido como profundo respeto de la dignidad de la persona humana, tal como lo expuso el español Francisco de Vitoria, hace quinientos años.

Participan en este encuentro, que se prolongará este miércoles, 170 personas procedentes de los países de la Unión Europea, de los países candidatos a la adhesión a la UE y las naciones de América Latina.

El nuncio de la Santa Sede en España, monseñor Manuel Monteiro de Castro, leyó un mensaje de Juan Pablo II, firmado por el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Angelo Sodano, en el que considera que el Congreso subraya la atención de la Iglesia «por la clase política, cuya misión más noble es siempre el servicio al bien común» (Cf. Cf. Zenit, 13 de mayo de 2002).

«Esta orientación decidida al bien común --añade el mensaje pontificio-- es precisamente la clave de que disponen los hombres y mujeres comprometidos en la vida pública para restablecer el clima de confianza entre los ciudadanos y que, por diversas razones, parece deteriorarse en algunos de vuestros países».