Conocer mejor la Nueva Era para responder mejor a sus inquietudes

Concluye una consulta convocada por la Santa Sede

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 21 junio 2004 (ZENIT.org).- Una consulta internacional convocada por la Santa Sede sobre la Nueva Era (también conocido como «New Age») ha subrayado la necesidad de conocer mejor este fenómeno para ofrecer respuestas cristianas más adecuadas.



La «Consulta internacional sobre la Nueva Era», celebrada del 14 al 16 de junio en Roma, fue convocada por una comisión de diferentes organismos vaticanos sobre «Sectas y nuevos movimientos religiosos» en la que participan representantes de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, del Consejo Pontificio para la Promoción de las Unidad de los Cristianos, del Consejo Pontificio de la Cultura, y del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

En el encuentro participaron también delegados designados por las conferencias episcopales de 22 países de los cinco continentes y un representante de la Unión de Superiores Generales.

La consulta tuvo por objetivo analizar las respuestas de los episcopados a algunas preguntas de profundización enviadas a las Conferencias Episcopales, junto al documento Jesucristo, portador de agua viva. Una reflexión cristiana sobre la Nueva Era, publicado en febrero de 2003 por los Consejos Pontificios de la Cultural y para el Diálogo Interreligioso, con la participación de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos.

En un primer momento, los participantes reflexionaron sobre dos aspectos fundamentales, según revela un comunicado difundido este lunes por la Sala de Prensa de la Santa Sede: «el discernimiento de las técnicas de diferente naturaleza y finalidad promovidas por la Nueva Era» y «una comparación entre la espiritualidad cristiana y ciertas "experiencias místicas" propuestas por la Nueva Era».

«Por lo que se refiere a las "técnicas" se encontraron algunos criterios generales de discernimiento tanto a nivel natural como religioso, en particular, cristiano, si bien se constató la necesidad de profundizar ulteriormente», añade el comunicado vaticano.

«Por lo que se refiere a la espiritualidad --sigue diciendo--, las sesiones de trabajo se centraron en las perspectivas ofrecidas por los diferentes componentes de la Nueva Era ante las exigencias y expectativas de los hombres y de las mujeres de nuestro tiempo».

«Se recordó en este sentido la sólida riqueza del patrimonio espiritual, ascético y místico del cristianismo, que no es conocido adecuadamente incluso por muchos católicos», aclara el comunicado.

La reunión concluyó formulando algunas «Indicaciones pastorales» «consideradas particularmente importantes y urgentes en virtud de los elementos cognoscitivos y de propuesta surgidos durante la Consulta para ponerlas a disposición de los episcopados como respuesta a las peticiones que han formulado».

«Se reconoció, por último, la utilidad de continuar el intercambio de informaciones para que, basándose en un conocimiento más adecuado de un fenómeno como la Nueva Era, tan multiforme en sus ideas inspiradores y manifestaciones, se pueda dar una respuesta más rica y articulada a la "silenciosa petición de ayuda que procede de muchas personas"».