Costa de Marfil: Educando a la mujer se educa a toda la nación

Habla Christiane Kadjo, de la ONG Educación y Desarrollo, premio Harambee

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ROMA, viernes 4 noviembre 2011 (ZENIT.org).- La marfileña Christiane Kadjo, fue premiada el pasado 27 de octubre en Madrid con el premio Harambee España, por su trabajo en Costa de Marfil, destinado a mejorar la educación e igualdad de oportunidades de las mujeres de su país, a través de la organización no gubernamental (ONG) Educación y Desarrollo.

Titulada en economía y comercio, Kadjo trabajó en un banco de su país hasta que decidió dedicarse por entero a dicho empeño, activando y trabajando en los centros de formación profesional en la capital Abidjan y en la ciudad de Yamoussoukro. Centros que permiten a las jóvenes acceder a trabajos retribuidos, o poner en marcha pequeñas empresas. El premio sirve además para comunicar la situación de África superando los estereotipos existentes. Así como para evitar la emigración pues ofrece posibilidades de desarrollo en el país de origen.

A continuación la entrevista que concedió a ZENIT al pasar por Roma.

--Cuéntenos un poco sobre usted

Kadjo: Nací en Costa de Marfil, estudié en el colegio de monjas francesas a quienes llamábamos les dames. Ahora estoy en Costa de Marfil, donde trabajo y me dedico enteramente a las actividades de la ONG Educación y Desarrollo.

--¿Y sus estudios?

Kadjo: Trabajé en un banco, hice estudios de filosofía en Italia, volví a mi país, dí clase en la escuela donde me había formado: en la escuela de negocios. Después, al volver, me dediqué a dar clases y desde 2002 me dediqué a la ONG para promocionar a la mujer.

--¿La ONG fue fundada por usted?

Kadjo: No, la asociación fue creada en 1992, empezó con una escuela. Se dedica a la educación y promoción de la mujer, en barrios desfavorecidos.

--¿Cuáles son los principales problemas de África hoy en día?

Kadjo: Hay varios problemas, uno en el campo de la educación es el analfabetismo. En África, la mujer es quien más lo sufre. Entre el 50 y 60% son analfabetas.

Otro es la sanidad, las estructuras son deficientes, un médico cada diez mil habitantes. Entretanto, es la educación lo que ayuda a la economía a crecer. Educando a la mujer se educa a toda la nación.

--¿Y cuál es la solución por lo que se refiere a la educación?

Kadjo: No es suficiente alfabetizar, porque hay muchas mujeres que no logran llegar más allá de la secundaria. Y, al no encontrar trabajo, pueden acabar en situaciones moralmente inconvenientes. Por ello creemos que es importante apoyarlas y abrir una escuela que diera formación profesional. De manera que les permita tener un trabajo honesto, mantenerse a sí mismas y a sus familias.

--¿Qué tipo de formación profesional ofrecen?

Kadjo: Programas en hostelería, auxiliares de sanidad y gestión de empresa. Este último es particularmente bueno porque ayuda a abrir micorempresas.

--¿Qué tipo de microempresas?

Kadjo: Por ejemplo, la primera la abrió una estudiante de Agronomía, que con lo que había aprendido inició un cultivo de maíz. Otra, abrió un pequeño restaurante e incluso empleó a otra alumna de la misma escuela. Una tercera, compra legumbres en el mercado y las prepara higiénicamente para la venta, etc.

--¿Cuántas jóvenes se titulan cada año en estos institutos?

Kadjo. Cada año más de cien niñas entran a estudian en el colegio de la localidad de Yarani donde está el Centro Eventail de Capacitación de la Mujer. En Yamoussokro, que es la capital política, está el centro de formación Okassou.

--¿Cómo financian la actividad?

Kadjo: La financiación comienza con pedirle a las interesadas una pequeña participación. De esta manera, un poco se consigue en Costa de Marfil. Algo más con la cooperación italiana, junto con en centro Elis de Roma. Otra parte se obtiene en España en donde diversos organismos nos ayudan.

--Uno de los problemas de los estudiantes africanos que vienen a estudiar a Europa es que después se quedan aquí y no llevan lo que aprendieron a su país.

Kadjo: De hecho, cuando una persona tiene un trabajo y una actividad en el proprio país no tienen necesidad de emigrar. Una meta que tenemos es que los marfileños no abandonen el país.

--¿Y el galardón que le entregan?

Kadjo: El premio permite además comunicar lo que estamos haciendo. Nosotras pedimos ayuda y por lo tanto es bueno que expliquemos nuestra labor a quienes pueden darnos una mano. Al ayudarles se les permite desarrollarse para que no dependan siempre del exterior. Una sinergia de esfuerzos: unos ayudan y otros se desarrollan. No olvidemos que África tiene valores, recursos y mucha juventud, dos tercios de la población tienen menos de 25 años.