Costa Rica: Los obispos advierten sobre el proyecto de ley FIV

Piden al Gobierno que no legitime esta práctica pese a las presiones

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SAN JOSÉ DE COSTA RICA, jueves 3 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- La Iglesia en Costa Rica ha llamado la atención sobre el nuevo proyecto de ley de Fecundación in Vitro (FIV) y Transferencia Embrionaria. Para ello presentó una aportación ante la Comisión de Asuntos Jurídicos de la Asamblea Legislativa.

Según informa a ZENIT Laura Ávila, del departamento de comunicación de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CEC), los obispos del país centroamericano presentaron ante la Comisión de Asuntos Jurídicos de la Asamblea Legislativa su posición en la discusión del  Proyecto de Ley Nº 17900 sobre Fecundación in Vitro y Transferencia Embrionaria.

Con esta intervención, realizaron una significativa aportación a la discusión legislativa desde la antropología cristiana, la ética y el magisterio eclesial.

Los prelados expresan su certeza de que “estos valores y principios, compartidos por la inmensa mayoría de los ciudadanos costarricenses, deben ser atendidos y considerados en este delicado proyecto con el cual, el poder ejecutivo pretende responder a  la petición de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para suprimir la prohibición de la Fecundación in Vitro y Transferencia Embrionaria vigente en el país desde el año 2000 en razón de la Jurisprudencia constitucional”.

Como se sabe (ver: http://www.zenit.org/article-37740?l=spanish; http://www.zenit.org/article-37499?l=spanish; ) el gobierno de Costa Rica viene recibiendo constantes presiones internacionales para que cambie su constitución y admita la supresión en la misma de los artículos que impiden la legalización de leyes que atentan contra la vida humana desde su concepción.

Ya el Papa advertía al nuevo embajador del país centroamericano ante la Santa Sede, el pasado 3 de diciembre: “Es deseable que Costa Rica no viole los derechos del nasciturus con leyes que legitimen la fecundación in vitro y el aborto”.

El Magisterio de la Iglesia –recuerdan los prelados costarricenses en su nota- no interviene en nombre de una particular competencia en el ámbito de las ciencias experimentales. “Al contrario, después de haber considerado los datos adquiridos por la investigación y la técnica, desea proponer, en virtud de la propia misión evangélica y de su deber apostólico, la doctrina moral conforme a la dignidad de la persona y a su vocación integral, exponiendo los criterios para la valoración moral de las aplicaciones de la investigación científica y de la técnica a la vida humana, en particular en sus inicios”, subraya la CEC.

Estos criterios son el respeto, la defensa y la promoción del hombre, su “derecho primario y fundamental” a la vida  y su dignidad de persona, dotada de alma espiritual, de responsabilidad moral y llamada a la comunión beatífica con Dios.

Aunque, la FIV es frecuentemente presentada a la opinión pública como la “última oportunidad” para las mujeres que sufren esterilidad; quienes la promueven ocultan –señala el comunicado- que, dicha técnica, “consiente que seres humanos, en el estado más débil y más indefenso de su existencia, sean seleccionados, abandonados, asesinados o utilizados como material biológico”.

Para abordar el tema, la Iglesia presenta como criterio básico que el fruto de la generación humana desde el primer momento de su existencia, es decir, desde la constitución del cigoto, exige “el respeto incondicionado que es moralmente debido al ser humano en su totalidad corporal y espiritual”.  

El ser humano –insiste la nota de la CEC- “debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida”.

“En este tema no existen soluciones a medias”, añade. Con esto, los obispos salen al paso de ciertas opiniones que pretenden legitimar “males menores” en detrimento de la dignidad de la persona humana, no nacida.

En este sentido, recuerdan que “la Iglesia es contraria desde el punto de vista moral a la fecundación homóloga ‘in vitro’; ésta es en sí misma ilícita y contraria a la dignidad de la procreación y de la unión conyugal, aun cuando se pusieran todos los medios para evitar la muerte del embrión humano”.

Sobre este punto, la misma Sala Constitucional indicó que la técnica FIV y Transferencia de Embriones implica la manipulación de embriones, los cuales, previamente fecundados en un laboratorio, son transferidos al útero a sabiendas de que, la mayor parte de ellos están destinados a morir.

Es decir, primero se procura darle vida a los embriones, pero luego, deliberadamente y con intervención humana, su vida se frustra. Así, dicha técnica acarrea una elevadísima pérdida de embriones (mucho más que en un proceso natural) y la “deliberada manipulación de células”, subraya la nota.

En su sentencia, la Sala sopesó las diversas posiciones y concluyó que la vida humana debe ser protegida desde la propia concepción, como puntualmente estatuye la Convención Americana de Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente”.

Con esta tesis, se demuestra que la defensa del derecho a la vida desde la concepción, no es un tema exclusivamente religioso aunque se quiera llevar el debate sólo a este terreno. Por lo demás, sigue la nota, “es claro que no existe resolución jurisdiccional alguna que condene a Costa Rica”.

Los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos son “simples recomendaciones que pueden ser acogidas o no”.

Igualmente, los obispos consideran oportuno subrayar que el tema de la defensa de la vida humana trasciende las consideraciones sobre eventuales cargas económicas contra el Estado costarricense; tesis acogida por algunas personas interesadas en la discusión.

“Doblegarnos ante tal consideración, equivale a poner precio a la vida de los costarricenses”, señalan los obispos.

Los obispos reconocen que la enseñanza de la Iglesia es descalificada por algunos sectores y que, incluso, se le acusa de resistirse al progreso de las ciencias e ignorar los derechos de los esposos.

Nada más lejos de la realidad. “El verdadero sentido de la ciencia es el servicio a la vida humana: Es preciso decir con fuerza que el ser humano no puede ni debe ser sacrificado jamás a los éxitos de la ciencia o de la técnica”, concluye la nota.