Crisis humanitaria en Yemen

En riesgo de muerte 250.000 niños

| 1162 hits

ROMA, viernes 8 junio 2012 (ZENIT.org).- Se hace cada vez más dramática la situación humanitaria en Yemen donde también a causa de la guerra y de las dificultades que atraviesa la transición democrática del país el hambre está aumentando.

Lo ha puesto de relieve el diario vaticano L'Osservatore Romano, en su edición de hoy, en la que afirma que ya antes de 2011, cuando las revueltas populares llevaron a la dimisión del presidente Ali Abdullah Saleh --en el poder durante 33 años-- la vida era durísima para los pobres.

Ahora la crisis ha estallado de modo dramático y centenares de miles de familias están sufriendo la acción combinada de los precios de los alimentos que aumentan y del conflicto.

Geert Cappelaere, representante de UNICEF en Yemen ha puesto de manifiesto la gravedad de la situación para más de 250.000 niños del país.

Según los últimos datos de la agencia de la ONU que se ocupa de la infancia, la casi totalidad de los trece millones de niños yemenitas ha sido protagonista de violencias, el 58% de los niños menores de cinco años sufre anomalías de desarrollo por malnutrición, un millón sufre grave malnutrición y un cuarto está en riesgo de muerte.

"Es necesaria una intervención inmediata y mayor ayuda de los países del Golfo Pérsico" para la segunda crisis humanitaria más grave del mundo después de la afgana, denunciaron los representantes de UNICEF en Yemen.

Cappelaere hizo un llamamiento al nuevo gobierno de Abd Rabbo Mansour Hadi para que afronte la situación. "Se necesita prevención y tratamientos específicos", aclaró. Recordó que el peso económico de la extendida malnutrición por todo el país se traduce en 800 millones de euros al año.

A la muerte de los niños contribuye, además de la falta de alimentos, la ignorancia de la población, sobre todo en las áreas rurales, de ahí la necesidad de una campaña de sensibilización dirigida no sólo a la población sino a los representantes gubernamentales que en algunas provincias, lamentan desde el ministerio de Sanidad, "son ignorantes y no están dispuestos a colaborar" empeorando una situación que ya está en sus extremos.