Cristianismo y sociedad plural: A la secularización, le sucede la credulidad

Habla el teólogo y sociólogo José María Mardones

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BARCELONA, 18 de noviembre de 2002 (ZENIT.org).- José María Mardones, investigador del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid, abrirá el próximo viernes en Barcelona el Simposio «Cristianismo en una sociedad plural» con una ponencia sobre el paso de una sociedad homogénea a una sociedad plural.



El Simposio, organizado por la (Fundación Joan Maragall) en Barcelona los días 29 y 30 de noviembre será clausurado por el cardenal Paul Poupard, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura.

En este entrevista concedida a «Zenit», Mardones, doctor en teología y sociología, autor de libros como «Las nuevas formas de la religión», «Postmodernidad y cristianismo» y «Neoliberalismo y religión», aborda el tema de la disminución de la práctica religiosa en Occidente y al mismo tiempo la nueva sed de espiritualidad.

--¿Cuáles son las fracturas que provoca el paso de una sociedad homogénea a un mundo plural?

--Mardones: Vivir en un mundo pluralista, como resultado coordinado del influjo de la economía de mercado, de la democracia política, de los medios de comunicación y de la cultura urbana, además del turismo y de la imparable inmigración, crea una sociedad y cultura muy diferente de la llamada sociedad homogénea o tradicional.

En esta sociedad plural, el individuo está condenado a elegir.

Elegir entre los numerosos «productos» del mercado; elegir entre las opciones ideológicas; elegir entre la diversidad de estilos de vida, valores, comportamientos,... hasta la fe y la religión.

El pluralismo rompió la unidad en la visión del cosmos, de raíz religiosa, y es sustituida por una pluralidad de visiones que proporcionan desde las ideologías y la ciencia hasta la publicidad.

El pluralismo nos sitúa en una cultura relativista. De ahí que las preguntas por el sentido de la vida, la orientación, la identidad, aparezcan como inquietudes e incluso patologías de nuestro tiempo.

--Ante este fenómeno, ¿cómo es posible no perder la identidad religiosa? ¿Es necesario atrincherarse ante la sociedad plural?

--Mardones: Nada será ya como antes. El creyente se siente desafiado a creer de otra manera. Está más a la intemperie. Precisa de un plus de personalización de la fe, de experiencia interior, de acompañamiento de compañeros con los que compartir y alimentar su fe.

En estas circunstancias, como estamos viendo en España y prácticamente en toda Europa, el cristianismo convencional o sociológico está amenazado de ruina. No se sostiene.

La tentación que tiene la iglesia es querer sostener una forma de creencia que ya tiene escaso futuro. De ahí que los atrincheramientos o ghettos institucionales sean comprensibles, pero están condenados a tener una vida precaria.

Sería preferible un trabajo pastoral de reforzamiento de la vida de fe de los creyentes, de formación sólida y crítica para saber discernir en esta sociedad y cultura lo evangélico de lo antievangélico y de la formación de grupos de fe que ayuden y apoyen al creyente en esta situación fría y dura.

--Da la impresión, que la sociedad secularizada está siendo superada. ¿Estamos ante un reencantamiento del mundo?

--Mardones: Estamos ante un reencantamiento del mundo. No es contradictorio con lo anterior. Al revés, es su confirmación.

Una cultura funcional y de consumo de sensaciones deseca el sentido y deja una especie de tierra agrietada y sedienta de sentido y misterio. Estamos en una época de credulidad.

Hoy vuelven una serie de corrientes con sed de misterio. Alrededor de herbolarios, gimnasios etc. se predica armonía interior, equilibrio, apertura a la «Energía»,... Formas de «nueva espiritualidad» que llevan grandes dosis de mezcolanza de cosas muy variadas y de superstición. Al mismo tiempo, expresan la sed del hombre de nuestros días.

Lo que nos tiene que hacer pensar es que estas búsquedas caminan fuera de la Iglesia, indicador de que no estamos siendo capaces de presentar el misterio de Dios.

Desde este punto de vista, nuestra época es postsecularizada o des-secularizada, y al mismo tiempo persiste, al menos en Europa, un núcleo duro de secularización.

--¿Cuál es el rostro del hecho religioso en España hoy?

--Mardones: El hecho religioso en España es plural y con los rasgos descritos. El catolicismo está experimentando una caída continua desde 1981. La práctica religiosa desciende al ritmo de un 10% cada diez años.

Quizá el indicador más preocupante es la ausencia de jóvenes: un 70% no pisa la Iglesia. El fallo de la socialización religiosa es evidente. En ello influye toda la crisis cultural y religiosa de las generaciones de los padres, especialmente de la mujer.

La madre ya no es la primera catequista ni la transmisora de los valores religiosos. Dado el envejecimiento de los agentes pastorales cualificados (sacerdotes, religiosos/as , la escasez de vocaciones y la inexistencia de un laicado capaz de sustituirles) es previsible un desplome religioso, institucional muy serio en 10 ó 15 años.

A finales del siglo XIX se hablaba también y se deploraba la debilidad y falta de evangelización del catolicismo español. Pero el desafío actual es cualitativamente distinto, creemos.

--El cristianismo, ¿tiene posibilidades de integrarse adecuadamente en el terreno español actual, teñido de un cierto anticlericalismo?

--Mardones: Dada la situación anterior es previsible una fuerte disminución de la influencia del cristianismo en España.

Seguirá estando presente en forma de un catolicismo popular y de los ritos que persistirán mucho tiempo.

Junto a ello sería deseable la existencia y presencia de un catolicismo que, aunque minoritario, se hiciera presente en todos los ámbitos culturales, sociales, políticos y de trabajo de humanización, de exclusión y dolor humano.

El futuro dependerá de si quedan grupos con este talante y capacidad de fermento e interpelación social. Por esta razón el trabajo pastoral en la formación de este tipo de cristianismo es tan importante.

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La Fundación Joan Maragall quiere con este simposio ayudar a conocer la realidad cultural y extraer algunas conclusiones para la fe cristiana de hoy y de mañana. El objetivo del Simposio, que tendrá lugar en el auditorio de la Fundación, es hacer reflexionar desde la sociología, la ética y la teología, teniendo como objeto de estudio la sociedad plural actual.

Este simposio quiere facilitar la intervención de los cristianos de Barcelona en las reflexiones en debates de cara al Foro Universal de las Culturas, Barcelona 2004 (http://www.barcelona2004.org).

El Simposio se divide en tres áreas. La primera, «De una sociedad homogénea a una sociedad plural», tendrá como ponentes a José María Mardones y a Danièle Hervieu-Léger, directora del Centre d’Études Interdisciplinaires des Faits Religieux, de París.

El segundo bloque está dedicado a la «Identidad y pluralidad» y contará con la aportación de la catedrática Adela Cortina, de la Universidad de Valencia, y de Gabriel Amengual, catedrático de la Universidad de las Islas Baleares.

El tercer grupo, «Cristianismo y pluriculturalidad», estará encabezado por el cardenal Paul Poupard, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, y contará con la participación de Joan Rigol, presidente del Parlamento de Catalunya.