Cristianos en peligro con un nuevo Gobierno en Siria

Habla monseñor Samir Mazloum, del patriarcado maronita de Antioquía

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DAMASCO, lunes 3 de octubre de 2011 (ZENIT.org).- “Con un nuevo Gobierno la situación de los cristianos en Siria podría empeorar”, afirma monseñor Samir Mazloum del Patriarcado maronita de Antioquía, preocupado por la evolución política de esta república árabe.

“La Iglesia siempre ha mirado con aprensión a lo que sucedía en los países vecinos -declaró el obispo a Ayuda a la Iglesia Necesitada- porque es posible que llegue un nuevo régimen todavía más dictatorial y extremista que el de Assad”.

En particular, monseñor Mazloum está especialmente preocupado por el Partido de los Hermanos Musulmanes, “muy fuerte y muy preparado para tomar el poder”. Una eventualidad que el prelado teme que pueda implicar la introducción de la ley coránica como única fuente del derecho aplicada también a los cristianos.

“Esta elección convertiría a los cristianos en ciudadanos de segunda categoría, a los que se negaría la igualdad jurídica y el derecho a una vida normal”, explicó.

En el país viven casi un 1.600.000 cristianos (de los que 35.000 son maronitas) y Siria, junto con el Líbano, es todavía el único país árabe donde el islam no es la religión definida del Estado ni la fe religiosa de pertenencia aparece en los carnets de identidad.

El prelado espera que los cambios lleven a la democratización del país y que garanticen los derechos humanos “como han pedido los jóvenes en las plazas”, pero está preocupado por las posibles represalias contra los cristianos.

En el caso de un cambio de dirección en el poder, las relaciones “aceptables” que la Iglesia ha tenido con el régimen de Assad podrían ser fácilmente interpretadas como una cooperación con la dictadura, generando represalias.

“Obviamente no ha habido ninguna colaboración, el régimen no ha discriminado a ninguna minoría, ya que él mismo pertenece a un grupo religiosos minoritario, el de los alawí”.

Monseñor Mazloum no es el único que teme el ascenso de movimientos extremistas, en el caso de la caída del régimen de Assad.

También monseñor Beshara Rai, en su reciente visita al Elíseo, expresó al presidente francés Nicolás Sarkozy su honda preocupación por el futuro de la comunidad cristiana en Siria.

La perspectiva de un cambio hacia los extremos es temida por gran parte del episcopado católico sirio que, en más de una ocasión, se ha pronunciado a favor de la familia Assad.

Una línea eclesial común se trazará en los próximos días durante la reunión de la Asamblea de la jerarquía católica en Siria -la primera celebrada después de los sucesos del pasado 15 de marzo- en la que se valorarán las indicaciones de la Santa Sede.

Cumbre islámico-cristiana

Mientras tanto, el pasado 27 de septiembre en el Líbano, en la sede oficial del Gran Muftí sunnita en Dar El-Fatwa, por iniciativa del patriarcado maronita, se desarrolló la cumbre islámico-cristiana sobre Siria.

En el Documento final, se insiste en “la necesidad de proteger los movimientos de emancipación que están naciendo en el mundo árabe de cualquier derivación extremista, que los desnaturalizaría y que podría suscitar inquietudes”.

La posibilidad de que a largo plazo los cambios que se están produciendo en el mundo árabe puedan conducir a un retorno al islam tradicional es para monseñor Samir Nassar, uno de los retos que actualmente enfrenta la Iglesia en Oriente Medio.

“Debemos encontrar nuevas formas de diálogo y conseguir dar esperanza -dijo a AIN el arzobispo maronita de Damasco- porque siempre hay una solución, aún cuando la cruz parece muy pesada para sostenerla”.

Síndrome iraquí”

Monseñor Nassar cuenta como entre los cristianos se ha difundido el miedo de que se pueda dar una situación análoga a la de Irak.

El prelado lo llama el “síndrome iraquí”, motivado por el hecho de que desde el principio de la guerra en 2003, llegaron a Siria miles de refugiados iraquíes, entre los que había muchos cristianos. Los signos del miedo son evidentes: la práctica religiosa ha disminuido un 50-60%, los niños no van a catecismo, los turistas y peregrinos han desaparecido, la gente no sale por la noche y las calles están vacías.

Diálogo, unidad

Para ayudar a los fieles, monseñor Nassar considera que el primer paso que hay que dar es el de instaurar el diálogo con el islam moderado, evitando las posiciones radicales anti-islámicas. “Es un momento delicado para las Iglesias Orientales, cuyo silencio y neutralidad son observados con sospecha, tanto de quien tiene el poder, como de los manifestantes. Pero esto -más allá de las diferencias- debe unir a todas las Iglesias Cristianas sobre la base marcada por el Sínodo de Oriente Medio”, concluyó monseñor Nassar.

El apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada a los católicos en Siria es significativo respecto a la restauración de algunas iglesias como la de Zouetiné, en la diócesis de Lattaquie, o la construcción de edificios religiosos, entre los que se encuentran el Centro de Catequesis en Toumine, en la diócesis de Homs, y el monasterio de San Simeón Estilita en Dioc (Lattaquie).

AIN está muy activa también para los seminaristas y sacerdotes y el año pasado contribuyó a la realización del primer Congreso sobre la Familia celebrado en Siria.