Cristo muestra el gran diseño unitario entre el Antiguo y el Nuevo Testamento

Enseñanza del papa durante la catequesis semanal

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 12 diciembre 2012 (ZENIT.org).- Hoy el santo padre Benedicto XVI continuó con su catequesis semanal por el Año de la Fe, en presencia de miles de peregrinos que llegaron hasta el Aula Pablo VI para escuchar sus enseñanzas, que estuvieron centradas en “Las etapas de la revelación”.

El papa recordó que “La revelación de Dios en la historia, para entrar en una relación de diálogo de amor con el hombre, le da un nuevo significado a la entera experiencia humana”. A la vez se preguntó: “¿Dónde podemos leer las etapas de esta revelación de Dios?”, para luego confirmar que es la Sagrada Escritura, “el lugar privilegiado para descubrir los acontecimientos de este caminar”.

Fue motivo para que invitara a todos, en este Año de la fe, “a asumir con mayor frecuencia la Biblia para leerla y meditar en ella, y para prestarle más atención a la lectura en la misa dominical, todo lo cual es un alimento valioso para nuestra fe”.

Historia de salvación

En su explicación sobre las etapas de la revelación de Dios, el santo padre afirmó que “leyendo el Antiguo Testamento, vemos que la intervención de Dios en la historia de la gente (..) no son hechos que se mueven y caen en el olvido, sino que se convierten en "memoria", constituyen en conjunto la "historia de la salvación"”.

Ante esto, el creyente debe vivir con la certeza de que “la fe es alimentada por el descubrimiento y el recuerdo del Dios que es siempre fiel, que guía la historia y es el fundamento seguro y estable sobre el cual apoyar la propia vida”.

De este modo, enseñó que “Dios se revela no solo en el acto primordial de la creación, sino entrando en nuestra historia, en la historia de un pequeño pueblo que no era ni el más grande ni el más fuerte”.

Y es en Jesús, añadió, “en quien se cumple la promesa, dado que en Él culmina la historia de Dios con la humanidad”. Trajo al recuerdo el pasaje de los dos discípulos en el camino a Emaús, narrado por san Lucas, en que se ve “cómo brota claramente que la persona de Cristo ilumina el Antiguo Testamento, toda la historia de la salvación y muestra el gran diseño unitario de los dos Testamentos”.

Esta intervención de Dios en la historia humana, de este gran ‘proyecto de amor’ como gusta llamarlo el santo padre, es “un único plan de salvación dirigido a toda la humanidad, progresivamente revelado y realizado por el poder de Dios, donde Dios siempre reacciona a las respuestas del hombre”.

Adviento es Jesús

Ante el inicio del tiempo litúrgico de Adviento, que es una preparación para la Navidad, enseñó que la palabra Adviento “significa una realidad maravillosa e inquietante: el mismo Dios ha cruzado el cielo y se ha inclinado frente al hombre; ha forjado una alianza con él, entrando en la historia de un pueblo”

Finalmente, recordó a los participantes que Adviento nos recuerda “que Dios no ha salido del mundo, no está ausente, no nos ha abandonado, sino que viene a nosotros de diferentes maneras, que debemos aprender a discernir”.

Unido a esto, invitó en este periodo de preparación, “a dar testimonio de esta presencia, en un mundo a menudo superficial y distraído (..) y a hacer brillar en nuestra vida la luz que iluminaba la cueva de Belén”

Con los participantes de lengua española

Informado de la presencia de diversos grupos de habla española, el papa dirigió la siguientes palabras: “Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los participantes en el Congreso Internacional [‘Ecclesia in America’, ndr] promovido por la Pontificia Comisión para América Latina, así como a las autoridades civiles y eclesiásticas, y a los numerosos fieles del estado de Michoacán, México, que desde esa amada tierra han querido ofrecerme este hermoso Belén artesanal.

Que Nuestra Señora de Guadalupe vele por la noble nación mexicana y le conceda unidad, justicia, concordia y paz. Dirijo también un afectuoso saludo a los demás grupos provenientes de España y otros países latinoamericanos. Exhorto a todos, en este tiempo de Adviento, a dedicarse a la lectura de la Biblia, para recordar la obra de Dios en medio de su pueblo y testimoniar su presencia viva en el mundo” (javv)