Crítica: ''Lincoln''

Ser o no ser libres

Roma, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 1707 hits

Hay quienes vieron en la producción del film biográfico Lincoln, un claro apoyo a la iniciativa del presidente Barack Obama a favor de la legalización de los inmigrantes en los Estados Unidos. Pero esto no hubiera sido posible, dado que la idea original del director Steven Spielberg (Cincinnati, 1946) surgió en el año 2005, cuando el actual presidente estadounidense no era siquiera una probabilidad.

Mas bien fue el mismo Spielberg quien leyó el borrador de la obra Team of Rivals: The Political Genius of Abraham Lincoln, publicado en 2005 por la también escritora estadounidenseDoris Kearns Goodwin, y se decidió finalmente a producir el filme, concluido en diciembre de 2011.

En el elenco fueron seleccionados, entre otros, los actores Daniel Day-Lewis (Londres, 1957) y Sally Field (Pasadena 1946), protagonistas de los esposos Lincoln, quienes encontraron mutuamente apoyo en los momentos difíciles, ya sea en el nivel politico del presidente, como aquellos sentimentales de una madre que ve partir a su hijo a la guerra.

Negociar un derecho

La película desarrolla los momentos finales de la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, o conocida también como Guerra Civil. Como se sabe, los estados del sur quisieron independizarse del gobierno federal, tomando como excusa el triunfo de Abraham Lincoln como presidente, quien traía entre sus planes la abolición de la esclavitud en aquellos estados donde aún era vigente.

Con una magistral interpretación, el Lincoln de Day-Lewis transmite al espectador su espíritu decidido para llevar adelante una reforma, que a todas luces le daría dignidad al país más esclavista de la historia. Involucra también a la platea con sus dudas, sus miedos, pero también con la serenidad del estadista que sabe lo que conviene en pos de una paz duradera.

Los cubileteos de entonces entre los políticos, no son diversos a los de hoy. El filme nos permite adentrarnos en diálogos y negociaciones que, por una parte, tenían la intención de convencer a los indecisos; y por otra, reforzar ciertas ideas de por sí reñidas con los valores democráticos de todos los tiempos, como era la esclavitud.

Libertad para todos

Las escenas que más impresionan al espectador son varias. Por un lado están las negativas de algunos políticos por concederles la libertad a los esclavos de raza negra, privándolos de un derecho fundamental con todo tipo de artilugios y amenazas.

Otro momento que afecta es la confrontación del personaje Lincoln con su hijo durante una visita a un hospital de heridos de guerra; y de ambos frente a una carretilla que portaba miembros amputados de los valientes, lo que hace pensar a todos acerca de la inutilidad o no, de la guerra.

Son interesantes también las secuencias de época con vestuarios, casas y escenarios naturales filmados en Virginia e Illinois. Allí, cerca a los personajes, se viven los principales momentos de negociaciones, batallas y decisiones, como las que tuvo el presidente Lincoln de ir hasta el final con su decisión histórica.

Nos quedamos con aquel momento en que un grupo de esclavos libres, impecables en el vestido, entran al hemiciclo del Congreso y se ubican en la tribunas para seguir la votación. El silencio tenso que se crea entre los políticos, se rompe por la voz clara de un representante: ¡Bienvenidos a su casa!

Para conocer más del filme (en inglés): www.thelincolnmovie.com/