Cuando el trabajo pastoral del obispo es limitado por las extorsiones

Habla monseñor Orozco Montoya, nuevo obispo de Girardota (Colombia)

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SAN JOSÉ DEL GUAVIARE, martes 9 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- El obispo colombiano Guillermo Orozco Montoya, dejará la diócesis de San José del Guaviare, una pequeña población de 45.000 habitantes ubicada en el sur de Colombia, para asumir, desde el próximo 10 de abril, la diócesis de Girardota, luego del nombramiento que recibió de parte del Papa Benedicto XVI el pasado mes de febrero.

Monseñor Orozco, deja así una diócesis en la que el trabajo pastoral no pocas veces ha resultado difícil debido a que el departamento colombiano del Guaviare es una de las zonas más pobres y abandonadas de este país y una de las principales sedes donde más fuertemente opera la guerrilla de las FARC y donde los narcotraficantes tienen sus cultivos ilícitos.

Pasa así a dirigir la diócesis de Girardota, una localidad más tranquila en materia de seguridad, ubicada a 26 kilómetros de la ciudad de Medellín, y que se caracteriza por la profunda fe de sus habitantes. Allí se encuentra el santuario del Señor Caído de Girardota, el cual es visitado anualmente por miles de peregrinos y al que se le atribuyen cientos de milagros y favores.

Monseñor Orozco, de 63 años, realizó sus estudios filosóficos en el seminario nacional “Cristo Sacerdote”, de la localidad de la Ceja. Obtuvo su licencia en teología dogmática en el instutoCanisianum de Innsbruck (Austria). Hace 40 años recibió la ordenación sacerdotal en la diócesis de Sonsón – Rionegro.

Ha sido formador del seminario nacional “Cristo Sacerdote”, decano de la facultad de educación de la Universidad Católica de oriente de Rionegro.

También ha sido rector del seminario mayor de Girardota, profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana de la ciudad de Medellín y director del departamento para la pastoral de los ministerios jerárquicos del secretariado del episcopado colombiano.

ZENIT entrevistó a monseñor Orozco sobre el nuevo nombramiento y sobre su experiencia en estos cuatro años de servicio episcopal.

-¿Cómo fue la experiencia de dirigir la diócesis de San José del Guaviare?

Monseñor Orozco: Fue difícil, debido a tantos problemas que encontré, pero al mismo tiempo muy interesante por el trabajo realizado y la experiencia adquirida.

- ¿Cuál es su mayor satisfacción en el desempeño como obispo de esta diócesis?

Monseñor Orozco: Haber ofrecido a los sacerdotes un buen servicio de formación permanente y haber implementado un serio trabajo a favor de la familia del Guaviare.

- ¿Cómo es la fe de los habitantes de esta zona?

Monseñor Orozco: Nuestra población, por estar en su mayoría constituida por colonos que llegaron de distintas zonas del país con espíritu aventurero y ganas de conseguir dinero fácil, a través de los cultivos ilícitos, adolece de muchos valores cristianos; no obstante, posee un gran sentido religioso y muchos de ellos son cercanos a la Iglesia.

- ¿Cuáles fueron los principales desafíos que tuvo que enfrentar al dirigir una diócesis en una zona tan abandonada y donde hay tanta corrupción como es el departamento colombiano del Guaviare?

Monseñor Orozco: Hacer los ajustes que eran necesarios dentro de la familia presbiteral y en el campo administrativo, como también, negarme a pagar extorsión a la guerrilla, aún a costa de limitar mi trabajo pastoral en el campo.

- En sus cuatro años como obispo, ¿qué considera lo más bello del ejercicio del ministerio episcopal?

Monseñor Orozco: Contar con la asistencia de Dios (“gracia de estado”), para trabajar y manejar problemas sin desvelarme ni conocer el miedo.

- ¿Y lo más difícil?

Monseñor Orozco: No poder visitar personalmente la mayoría de las comunidades rurales por la amenaza de la guerrilla que ponía como condición el pago de extorsión. Por fortuna, la amenaza era sólo para el obispo y no para los sacerdotes. También convivir con un gobierno local saturado de corrupción.

- ¿Cómo recibe el nombramiento de la diócesis de Girardota?

Monseñor Orozco: Con mucha alegría y como una gracia especial del Señor, porque podré trabajar sin amenazas ni restricciones en un lugar muy conocido para mí, ya que durante siete años fui rector del seminario diocesano.

-¿Cuáles son sus principales expectativas como futuro obispo de la diócesis de Girardota?

Monseñor Orozco: La cercanía al seminario diocesano, pues allí se preparan los futuros evangelizadores; igualmente, el la pastoral de la familia, como garantía para renovar la Iglesia y la sociedad

Por Carmen Elena Villa