Cuando la música moderna se convierte en oración

Entrevista con el cantautor cristiano Roberto Bignoli

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ROMA, martes, 27 julio 2004 (ZENIT.org).- La música y la fe son un cóctel capaz de rescatar vidas, como la de Roberto Bignoli, cantautor italiano discapacitado.



Hijo de una madre soltera, Bignoli afrontó desde la infancia la experiencia de la pobreza y la enfermedad (poliomielitis). Tras estar internado en centros para niños y adolescentes abandonados, su vida quedó enganchada por la droga y después atrapada en la cárcel.

Su existencia cambió cuando descubrió el amor de Cristo y la música como el lenguaje para manifestarlo. Hoy Roberto Bignoli es uno de los cantautores más apreciados de música de inspiración cristiana. En diciembre de 2001 recibió en Washington el premio «Unity Awards», como mejor artista cristiano internacional.

Roberto está casado con Paola y tiene dos bellísimas hijas: Mariastella, de nueve años, y Mariachiara, de cinco.

Roberto y Paola han creado una página web de música cristiana, http://www.informusic.it con noticias, biografías de artistas, fotos, anuncios de conciertos, libros especializados, reseñas de discos...

En esta entrevista concedida a Zenit, Roberto Bignoli revela su relación con la música y con Dios.

--Tu país, Italia, aún está conmocionado por el hallazgo, a principios de junio, de los cuerpos sin vida de Chiara Marino y de Fabio Tollis, de 16 y 19 años respectivamente. Habían sido vistos por última vez en enero de 1998 con otros miembros de su banda de rock «Las Bestias de Satán». Los investigadores aseguran que han sido víctimas de un homicidio «ritual» ¿Cómo te lo explicas?

--Roberto Bignoli: Esta triste realidad es la consecuencia de un mundo de soledad y egoísmo, en el que a toda costa se quiere confundir el mal con el bien. Además, se da una gran máquina comercial que lleva a los jóvenes hacia la rebelión.

Se promueve así el rechazo del valor de la familia, del valor de la propia vida y el valor de la vida de los demás, ofreciendo todas las libertades posibles e imaginables. Es verdaderamente una situación triste, que no lleva a la libertad, sino a la esclavitud.

--¿Qué valor puede tener la música en la vida de un joven?

--Roberto Bignoli: La música tiene un gran valor para su vida. Según su estado de ánimo, un muchacho escucha la música que mejor se conforma con su experiencia y conocimientos. Reconocerse en ella es fuente de reflexión e inspiración; también le hace compañía y le permite expresar sus sentimientos.

--En tu vida, ¿qué valor tiene la música?

--Roberto Bignoli: Cantar es mi manera de expresarme. Cada uno de nosotros tiene que responder a la llamada del Señor ofreciendo sus propias capacidades para que puedan ser útiles para los demás. Hay que salir al encuentro de los muchachos, tratando de comprender sus problemas y ayudándoles a encontrar el sentido de la vida.

--La música, ¿puede convertirse en oración?

--Roberto Bignoli: Cada vez que hablamos de Dios y de las maravillas que ha creado y transmitimos la alegría de tratar de caminar a su lado, Él está con nosotros. Por tanto, no me cabe la menor duda de que una canción puede convertirse en oración. Pero obviamente no sustituye a la oración personal y a la participación en los sacramentos. Es una ayuda más para acercarse a la palabra del Señor, una manera para llegar al Evangelio.

--Una de tus canciones más famosas está dedicada a María. ¿Qué relación tienes con la madre de Jesús?

--Roberto Bignoli: Mi relación con María es muy bella y viva. Fue ella quien me dio la gracia de la conversión del corazón, quien me dio luz cuando estaba en tinieblas, esperanza cuando me sentía perdido, y la alegría de ser hijo cuando en mi vida faltó con frecuencia el calor materno por muchas razones.

En ella he encontrado a la «mamá», la guía y la paz del corazón. Por este motivo me dirijo con frecuencia a ella en mis canciones. Es el bien más precioso de mi vida.