¿Cuántos padres saben hablar de sexo y de amor a sus hijos?

Entrevista con la bióloga Leda Galli

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ROMA, viernes, 5 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Hablar de sexo y de amor con los hijos es tan necesario como complicado. La bióloga Leda Galli ofrece una ayuda concreta en el libro en italiano "Del cuerpo a la persona: El sexo como lo explicaría a mis hijos" ("Dal corpo alla persona: Il sesso come lo spiegherei ai miei figli"), recién publicado por la editorial San Paolo.

En el prólogo al libro, el cardenal Carlo Caffarra, arzobispo de Bolonia, Italia, escribe: "En el actual clima cultural de relativismo, Los jóvenes -privados de claros puntos de referencia- están a menudo a merced de una angustiosa desorientación existencial, que puede empujarles a una visión superficial de la vida e inducirles a comportamientos transgresivos, a veces incluso violentos".

"Se comprende así que muchos progenitores se descubran impreparados y en todo caso en seria dificultad para poder cumplir su misión educativa, que es la de acompañar a la persona hacia la plenitud de su humanidad", añade el purpurado.

He aquí las respuestas de la doctora Galli, que ha colaborado durante varios años con el Movimiento Italiano de Padres de Familia y es miembro del Comité Ético del Campus Bio-Médico de Roma.

--¿Cómo le vino la idea de este libro?

--Leda Galli: La idea nació entre los pupitres de la escuela, durante un par de decenios, enseñando Biología a mis alumnos del instituto; aunque la oportunidad me la dio al final la petición del Movimiento Italiano de Padres de Familia, de publicar en Internet "algunos" capítulos sobre educación sexual.

--¿En qué consiste la novedad de su trabajo?

--Leda Galli: Hoy parece que no existan ya certezas. Excepto una: la Ciencia, con sus datos que están ante los ojos de todos. Por tanto, encuadrar un trabajo exclusivamente en el plano de la ética suscitaría enseguida la objeción "...pero esta es una idea tuya", y el discurso se acabaría antes aún de empezar. Hoy por experiencia podemos decir que hay tantas éticas como opiniones.

Pero el dato biológico, imbatible, es un sólido punto de partida. La novedad está por tanto precisamente en esto: en ayudar al lector a descubrir que hay una ética ya inscrita en la Biología; y no es "mi" ética o una ética cualquiera, sino la que emana por sí misma, por lógica rigurosa, del dato científico mismo. En otras palabras, el cuerpo tiene su lenguaje sapiencial: basta quererlo leer.

--En síntesis, ¿usted habría abierto un nuevo camino?

--Leda Galli: Si lo he hecho es en el sentido de haber aplicado esta clave de lectura al tratamiento de todo el argumento tan amplio de la sexualidad y también más allá: en el texto se habla también de amor y procreación. El sexo es sólo el punto inicial.

--¿Qué le ha ayudado a hacer recorrer este camino?

--Leda Galli: Me ayudó la aplicación a mi enseñanza de la conocida técnica participativa de resolución de problemas. Consiste en no dar a los chicos respuestas preelaboradas sino, después de proporcionarles todos los elementos cognitivos necesarios, limitarse a guiarles a lo largo de un itinerario de rigurosa coherencia; y luego dejar que sean ellos mismos quienes detecten la respuesta final, con todas sus consiguientes aplicaciones. Esto hace a los alumnos protagonistas activos de su aprendizaje.

Ha sido, y sigue siendo en muchas ocasiones, una experiencia estupenda, renovada de año en año, ver en un instante "encenderse" los ojos de los chicos, ¡en el momento mismo en el que entreven por sí mismos una verdad, ya sea pequeña o grande! Porque los jóvenes son muy sensibles a la verdad: la reconocen, si tenemos la paciencia de orientarles. Y cuando la reconocen la aman. Quizá el mundo se la desenfocará de nuevo pero seguramente queda el que, si quieren, habrán aprendido al menos el método para reencontrarla

--¿No teme que el libro peque de confesionalismo? ¿Que se dirija sólo a un público católico?

--Leda Galli: No, en absoluto. Si hubiera partido de los datos de la Revelación, y de lo que dice el Magisterio de la Iglesia, quizá sí. En cambio el trabajo parte del punto diametralmente opuesto, es decir de la Biología, y se desarrolla total y rigurosamente sólo en el nivel antropológico, con un discurso por tanto comprensible por todos: católicos, creyentes de otras religiones y también no creyentes. Basta ser hombres.

Si luego las dos antropologías, la cristiana y la expuesta en el libro, coinciden, qué le voy a hacer... Tampoco me asombra: la verdad es una, ¡desde cualquier parte que se llegue a ella! El hecho es que, para defender la antropología fundada en ciertas verdades de la persona humana, ha quedado casi solamente la Iglesia y así se acusa fácilmente de confesionalismo a quien sencillamente se atiene a ellas.

--En el libro toca argumentos delicados y escabrosos. ¿No teme ser atacada?

--Leda Galli: Es posible. Ya sucedió en los capítulos de internet, y fue atacado también el Movimiento por mi causa. Pero cuando se cree profundamente en una verdad, los ataques no pueden tener otro efecto que el de reforzarla.

--El libro parece estar dirigido a los padres, pero ¿puede servir también a los jóvenes?

--Leda Galli: Está claro que, en este momento, quienes están preocupados por la emergencia educativa son los padres; pero quien tiene necesidad más urgente de una palabra clara son precisamente los jóvenes. Por tanto he escrito este libro de modo que pueda ser leído con provecho incluso por los jóvenes.

--¿Qué espera de su libro?

--Leda Galli: Que enseñe a mirar con ojos admirados el lenguaje del cuerpo que, más allá de la biología, desvela significados profundos a quien está dispuesto a leerlos sin prejuicios. Reencontrar el acoplamiento perfecto entre ciencia y ética que reabre horizontes atrayentes sobre la belleza del ser humano.

Traducido del italiano por Nieves San Martín