Cuba: "La Iglesia es la única institución neutral en política"

Entrevista a Teresa Galbán, miembro de las Damas de Blanco

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SAN FELIÚ DE LLOBREGAT, lunes, 21 febrero 2011 (ZENIT.org).- Según Teresa Galbán, hermana del excarcelado político Miguel Galbán, en Cuba, la Iglesia es la única institución fiable para los cubanos por neutralidad política.

Para Teresa, enfermera especializada en Neonatología, con 23 años de experiencia, el huelguista de hambre Guillermo Fariñas vive gracias a la mediación de la Iglesia, y del cardenal arzobispo de La Habana Jaime Ortega. Se siente desterrada, en un país que la ha acogido bien en sus ciudadanos, pero burlada por promesas incumplidas de los gobiernos cubano y español. No tiene trabajo – gracias a los defectos si no algo peor – de la burocracia de ambos países.

Teresa Galbán ha concedido esta entrevista en exclusiva a ZENIT, en la que relata su trayectoria como miembro del movimiento de mujeres familiares de presos de conciencia conocido internacionalmente como Damas de Blanco.

--¿Cuándo decidió entrar en las Damas de Blanco?

Teresa Galbán: Cuando mi hermano fue detenido yo no entendía nada en asuntos de política ni de ley. En las afueras de Villa Marista en La Habana, sede del Cuartel General de la policía política del régimen, comencé a comunicarme con muchos de los familiares de los que se encontraban detenidos en ese tenebroso sitio. Nos encontrábamos allí en las visitas que eran todas las semanas con una duración de diez minutos. En aquel momento hablábamos y nos observábamos, yo divisaba a algunas muy bravas, eso me fue dando a mí también un poco de valor.

De esa forma comenzamos a relacionarnos, entendí que por querer expresar libremente no se debe encerrar en una prisión a un ser humano, y mucho menos sancionarlo a largas penas de cárcel.

Hablaron conmigo desde que se crearon las Damas de Blanco, pero me era difícil concurrir a sus actividades, producto de que tenía una niña pequeña que en estos momentos tiene nueve años, y vivía a 55 kilómetros de la capital, sitio donde se comenzaron a efectuar.

A esto se le une luego la situación con mi madre que, debido a que no comprendía el encierro injusto de mi hermano, a que no lo podía ver, porque se encontraba en una cárcel que estaba a doscientos kilómetros de nuestro lugar de residencia, determinó hacer todo lo posible por no seguir viviendo en esas condiciones.

Se le une a que la represión del régimen en los territorios fuera de La Habana era mayor. En ocasiones sobresaliendo a todos estos inconvenientes participabas en los Tes Literarios y en otras actividades. Posterior al fallecimiento de mi querida madre, ocurrido en octubre de 2008, comienzo a hacer acto de presencia en la iglesia de Santa Rita, con la dificultades ahora del transporte de regreso que en Cuba es muy deficitario, y más un domingo.

Estos impedimentos relatados nunca me impidieron denunciar mi preocupación por las condiciones infrahumanas, entre las que se destaca falta de iluminación, agua, higiene, mala alimentación, así como los malos tratos que estaba recibiendo mi hermano por parte de los directivos, del oficial de la seguridad del Estado, y de los guardias penitenciarios de Agüica.

--¿Cuál ha sido su experiencia en este movimiento?

Teresa Galbán: Recuerdo los Tes Literarios, los cuales se celebran todos los días 18 de cada mes en casa de Laura Pollán, nuestra sede. Allí hablábamos de los presos, de su situación, se leían cartas, poemas que algunos de ellos nos escribían, se tomaban acuerdos de próximas actividades, orábamos y nos dábamos ánimos unas a otras.

Era admirable en el sentido de que nosotras nos consolábamos unas con otras, compartíamos las cartas de nuestros familiares, y nos transmitíamos fuerzas. Ese dolor a la vez formó un grupo, que todas nos hicimos amigas. En medio de este sufrimiento tuve la posibilidad de familiarizarme con excelentes personas, muy aguerridas, como Laura, su hija, Julia Núñez, Bertha Soler, Loyda Valdés y Reyna Luisa Tamayo, Mirian Leyva, Darelys Velázquez, Yamilka Morejón, Amanda Hernández e Iraida de la Riva, a quienes admiro y estimo mucho.

Otras de las anécdotas buenas que también recuerdo es cuando caminábamos por las calles de la Quinta Avenida, aledaña a la iglesia de Santa Rita, recinto donde nos reunimos todos los domingos, para pedirle a la Virgen defensora de las causas imposibles que intercediera por la libertad de nuestros familiares. Y sentimos voces que nos decían “son muy valientes, sigan adelante, estamos con ustedes”. Además, cuando teníamos noticias sobre la salida de algunos de nuestros familiares de la prisión.

Vivencia triste el sacrificio de Orlando Zapata Tamayo, que en paz descanse. Lo vivimos paso a paso con mucho tormento, el momento de que Reina Luisa [la madre del preso muerto por huelga de hambre, cuya muerte desencadenó el proceso de excarcelación de prisioneros de conciencia en Cuba], con mucho dolor nos enseñó la camiseta manchada de sangre de las golpizas que le dieron a su hijo asesinado; este instante nunca lo conseguiré olvidar.

-¿Cree que los cristianos las han apoyado? ¿En qué medida?

Teresa Galbán: Qué mejor ejemplo que la misión que encabezó el arzobispo de La Habana, el cardenal Jaime Ortega, que intermedió ante el Gobierno de Raúl Castro, no sólo para lograr la liberación de 52 presos políticos de la llamada Primavera Negra de 2003, sino también cuando las Damas de Blanco estaban siendo acechadas a la salida de la iglesia de Santa Rita por las fuerzas de Seguridad del Estado y turbas envilecidas de “Perros Callejeros” (personas de la peor calaña).

Ahora son hombres libres y Guillermo “Coco“ Fariña está vivo, gracias a la intervención de la Iglesia católica, a la cual agradecemos como el único organismo que dentro de la isla no responde a ninguna tendencia política.

En mi caso, desde el primer momento de la detención de mi hermano, abrigué el apoyo moral, espiritual y solidario de la parroquia de mi lugar de residencia, “San Julián de los Güines”, tanto de su sacerdote como de los feligreses. Además de las religiosas de las Hijas de la Caridad, quienes disponían de un centro en mi municipio.

-¿Cuál es el objetivo máximo de las Damas de Blanco?

Teresa Galbán: El objetivo de las Damas de Blanco, que son un grupo de mujeres, que se visten con el color de la paz, visitan las iglesias y caminan por las calles de La Habana semanalmente, es exigir al gobierno comunista de los hermanos Castro, la libertad de sus esposos, padres, hermanos e hijos, arrestados injustamente en la famosa redada conocida como “La Primavera Negra de Cuba”.

-¿Cómo se ha encontrado en España y qué apoyos ha recibido?

Teresa Galbán: Estoy viviendo en San Feliú de Llobregat, Barcelona, al lado de mi hermano, mi esposo e hijas, y demás familia, gracias a Dios. El destierro es triste, sueño con el día en que mi patria sea libre y poder regresar a ella, donde todos los cubanos podamos vivir en paz.

Hemos encontrado desde el momento que llegamos muchas muestras de apoyo y respaldo manifestado por el pueblo español hacia nosotros, y por la causa de la libertad y democracia en Cuba, eso nos regocija. Fueron más de siete años y medio soportando todo tipo de represalias por parte de las autoridades políticas de la Isla.

En relación al apoyo, estamos agradecidos al Gobierno español por habernos traído a este país con varios familiares. Lastimosamente, después que pisamos tierra, no hemos contado con ningún contacto con las autoridades oficiales, nos colocaron a la merced de una ONG, la Cruz Roja Española, la cual manifiesta desconocer lo que nos aseguraron en La Habana funcionarios del Consulado español, ante de subir al avión que nos trasladó desterrados a la madre patria [España].

Todos los días nos levantamos aguardando que el Gobierno medite su posición y nos exhiba lo contrapuesto a su actual proceder.

-¿A qué le gustaría dedicarse profesionalmente y cuáles son los obstáculos que encuentra?

Teresa Galbán: Me gustaría dedicarme a mi profesión de enfermera, a la cual le he consagrado 23 años de mi vida, de ellos 14 como especialista en Neonatología.

En estos momentos no he podido homologar mis estudios porque las autoridades cubanas sólo me enviaron el Titulo y la Certificación de Notas, los cuales están legalizados ante el propio Consulado español en La Habana. Nos exigen además en este país el Plan de Estudios. Llevo varios meses en la expectativa de qué respuesta oficial va a tener esta situación.

En la actualidad, lamentablemente, no he contado con ninguna propuesta de empleo, ni de estudios de formación, ni dentro de los establecimientos sanitarios privados.

Por Nieves San Martín