Culto sincretista a Chávez en medio de una dura confrontación electoral Maduro-Capriles

Los obispos venezolanos llaman a todos a votar responsablemente y a los poderes públicos a no tomar partido

Madrid, (Zenit.org) Nieves San Martín | 1535 hits

Los obispos miembros de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, como ciudadanos y como pastores, hicieron este 4 de abril un llamamiento a los fieles católicos, extensivo a todos los hombres y mujeres de Venezuela, “a dar la mayor importancia al evento electoral del próximo 14 de abril y a participar en él de manera consciente, libre y responsable”.

Recuerdan que la reciente Semana Santa, fue ocasión de nuevo para pedir “por la reconciliación y unidad del país”. “Este es el clima social y político en que los venezolanos aspiramos vivir permanentemente”, añaden.

Una paz gravemente dañada en los años de presidencia de Hugo Chávez por la refundación de una república equivocadamente llamada “bolivariana”, cuando es más lo que algunos han dado en llamar la imposición, usando desde el poder las instituciones, del “socialismo del siglo XXI”. Un socialismo sui generis que llega al poder por las urnas para al final acaparar los tres poderes con un partido pretendidamente único, marginando, persiguiendo y en ocasiones eliminando a quien no piensa igual como "traidor a la patria", un latiguillo repetido desde las guerrillas comunistas de los años sesenta del siglo XX en toda América Latina, con poca fortuna la mayoría, salvo la de Cuba. No soñaba Fidel con este hijo devoto que le salió en su avanzada vejez. Un modelo que se ha extendido a otras presuntas democracias como, por ejemplo, la de Nicaragua.

Los obispos venezolanos advierten de la polarización y el peligro de violencia en estas elecciones, a medida que se avecina la fecha clave. Las encuestas dan una creciente subida del candidato de la oposición Henrique Capriles, actual gobernador del estado Miranda, que tuvo su apoteosis ayer en las amplias avenidas de la capital.

“Somos conscientes –dicen los obispos- de que las campañas electorales activan el entusiasmo y la pasión por la propia opción política con el peligro de que se desborden en actitudes intolerantes que llevan a la violencia en el lenguaje y actitudes. Ante estas situaciones apelamos al buen juicio y nobles sentimientos del pueblo venezolano que en otros momentos ha sabido conjugar las diferencias políticas con el deseo de vivir en paz y armonía”.

La elección presidencial es atípica, dada su cercanía a la pasada jornada electoral del 7 de octubre. Esto es, afirman los prelados, “un reto para los ciudadanos conscientes y preocupados por el futuro del país y pone de relieve la fuerza y la transcendencia del voto responsable y libre”.

“¡El voto decide! --exclaman los obispos--. Ir a votar es un acto de responsabilidad y de amor a la patria, a su gente y a su destino. Pensar en la patria es mejor que encerrarse en el interés personal o grupal y mejor que dejarse vencer por el pesimismo. La abstención nunca favorecerá al pueblo”.

Recuerdan que la campaña electoral se rige por una normativa compleja, cuyo objeto es “garantizar la igualdad de condiciones de las partes que intervienen en la contienda, salvaguardar y facilitar el derecho de los ciudadanos a elegir al candidato de su preferencia en un clima de libertad, orden, respeto y serenidad”.

Por consiguiente, advierten los obispos, “los comandos de las partes en la contienda tienen la obligación ética y moral de observar y cumplir cuidadosamente las normas preestablecidas por Constitución y las leyes para la Campaña”.

La brevedad de la campaña electoral, recuerdan, “exige que ésta se centre en la presentación del programa de gobierno que cada uno de los candidatos propone al país; esto implica abandonar, como tácticas electorales, la violencia política, la descalificación personal y las falsas promesas, para centrarse en propuestas concretas que tengan que ver con la realidad venezolana en cuanto a la solución de los problemas que le aquejan, y en el análisis de la consistencia personal, el liderazgo y las capacidades de los candidatos para ejecutarlas”.

Aluden también a la misión de los órganos responsables del proceso electoral. “El Consejo Nacional Electoral es el poder del Estado que tiene todos los recursos legales y financieros para garantizar eficazmente la equidad de la campaña y la transparencia del proceso electoral. Para ello el CNE tiene que actuar con tal justicia y apego a las normas y con tal respeto al pluralismo político que su proceder le permita tener la confianza de todo el pueblo en su papel de árbitro en el acontecimiento más significativo y transcendente de la democracia venezolana”.

Así mismo, que la misión de las Fuerzas Armadas en las elecciones, a través del plan república, “es ser garante de la constitucionalidad y del respeto a la voluntad de los electores. Todos los venezolanos tenemos derecho de ser servidos por nuestras Fuerzas Armadas en lo que es propio de su misión: mantener la seguridad ciudadana y el orden público, resguardar las mesas de votación”. Una advertencia para que los poderes públicos no sean usados por un solo partido en su beneficio.

Y que “los miembros y los testigos de las mesas de votación están llamados a propiciar un sano ambiente de convivencia y de trabajo en los Centros Electorales, que facilite el sufragio, fomente el respeto mutuo y promueva la colaboración entre todos”. “Cada Centro Electoral, cada mesa, debe ser un lugar en que se haga patente la vivencia de la democracia, la valoración de la ciudadanía y la aceptación de la diversidad de opciones y opiniones”, subrayan.

Concluyen invitando “a los creyentes a elevar sus oraciones a Dios, Señor de nuestra historia, por el buen desarrollo del proceso electoral, la paz social y política de Venezuela. Invocamos la protección de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela”.

La actual campaña electoral prácticamente comenzó con la muerte de Hugo Chávez, en marzo, si bien los actos que precedieron al deceso del presidente fueron también campaña: sus últimas soflamas y la designación a dedo, sin democracia interna de su partido, del sucesor Nicolás Maduro.

Dos encuestas publicadas en vísperas del inicio de la campaña confirmaban la ventaja de Maduro sobre Capriles, entre el 10 y el 20%, pero en las últimas parece que el margen se está estrechando.

El ganador de los comicios del 14 de abril concluirá el período presidencial 2013-2019, inaugurado el 10 de enero por Chávez, quien entonces se encontraba en una cama de hospital en La Habana, Cuba.

Mientras tanto sigue el culto a la personalidad que se ha transformado, tras su muerte, en culto religioso por parte de la población más ignorante y supersticiosa.

A la sorprendente y mágica campaña electoral de Maduro, dirigida a ese sector sugestionable de su electorado, asegurando que Chávez le silbó en forma de pajarito, se añaden actos cada vez más estrambóticos. Tomó la corona de jefe indígena invocando el espíritu del cacique Guaicaipuro, último jefe que murió luchando contra los españoles.

En el municipio de Chacao, en torno al gran mercado de alimentos, el mural La Patria Grande une de manera insultante para El Libertador criollo Bolívar, las figuras de este y de Chávez. Elaborado por presuntos colectivos de Creadores Bolivarianos, el cartelón que llaman “obra del arte de calle” pretende exaltar “los valores venezolanos y latinoamericanos”.

“Concebimos una creación que refleja productos de la madre tierra, la imagen del Libertador, del presidente Hugo Chávez Frías, de la bandera venezolana, de la whippala, bandera del indigenismo y símbolo de la integración de Latinoamérica; y los llanos venezolanos, porque creemos en la defensa de la Nación y la identidad. No olvidemos la historia, Chávez nos revivió la historia”, manifestó Romer Blanco, uno de los muralistas.

El cartelón se ha repetido en diversas ciudades de Venezuela y en particular en los estados Cojedes, Lara, Monagas, Nueva Esparta, Sucre, y Yaracuy. Pretendidos muralistas, poetas, escritores, cantantes y “cultores populares”, a saber lo que es eso, han dedicado “muestras del amor por la Revolución Bolivariana y su máximo líder”, dicen los voceros del régimen.

Pero lo más indignante es la yuxtaposición, esta Semana Santa, de la figura de Chávez “santificado” con la del Nazareno de San Pablo, imagen procesional y milagrosa muy venerada en Venezuela, y a la del siervo de Dios José Gregorio Hernández, un médico desde luego para nada socialista, que dedicó su vida a atender a los más pobres, y cuyo proceso de canonización está en curso.

Un intento de mistificación idólatra estudiado por los magos de la campaña que cosecha sus frutos entre gente ignorante. Hasta el punto de que Chávez tiene ya su capilla, llena de flores y horribles retratos hechos por los “cultores populares”, ante la que la gente va a rezar a “san Hugo Chávez”.

El cardenal arzobispo de Caracas Jorge Urosa Savino tuvo que advertir esta Semana Santa, en uno de los templos católicos abusado por los cultores de Chávez, la iglesia de Santa Teresa, en el centro de Caracas, donde se venera al Nazareno de San Pablo, sobre la manipulación política de la religión: “...no podemos igualar a ningún héroe o líder humano o ningún gobernante con Jesucristo, ni tributarle culto religioso, como a Jesucristo. No podemos equiparar la esfera sobrenatural y religiosa a la natural, terrenal y sociopolítica. Y es muy importante que tengamos esto en cuenta y que así lo digamos, rechazando cualquier nivelación de Jesucristo con personalidades humanas. Jesús es único e irrepetible. Es Dios mismo, solo al cual podemos adorar”.