Cumbre de la Fundación del Papa para la lucha contra la desertización

Una respuesta para paliar el drama de los países del Sahel

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CIUDAD DEL VATICANO, 8 feb 2001 (ZENIT.org).- Del 4 al 11 de febrero se encuentra reunido en N´Djamena (Chad) el Consejo de Administración de la Fundación Juan Pablo II para el Sahel, institución vaticana que desde 1984 financia proyectos para combatir el avance del desierto en esa región africana.



El límite entre el agua, que quiere decir vida, y el desierto, que representa la muerte, se encuentra precisamente en el «Sahel». En árabe, esta palabra quiere decir precisamente «frontera»: la separación entre el Sahara y el sur, donde el volumen de lluvias se triplica, donde las dunas de arena se vivifican hasta conformar la vegetación de la sabana.

La región subsahariana del Sahel es conocida por la opinión pública por la terrible sequía que tuvo lugar en los años ochenta. Precisamente en 1980 el Papa, mientras visitaba Uagadugu (Burkina Faso), al ver con sus ojos el drama del avance de la desertización, lanzó un histórico llamamiento a favor del Sahel. Cuatro años después dio vida a la Fundación Juan Pablo II por el Sahel, que tiene su sede en la Ciudad del Vaticano y cuya dirección es confiada al Consejo Pontificio «Cor Unum», presidido en estos momentos por el arzobispo alemán Paul Josef Cordes.

El objetivo de la Fundación consiste principalmente en formar a personas idóneas en la lucha contra la sequía y la desertización, financiar proyectos para combatirla y ayudar a las víctimas.

En sus diecisiete años de vida, la Fundación a dado vida numerosas obras de carácter hídrico y agrícola en nueve países africanos: Burkina Faso, Cabo Verde, Chad, Gambia, Guinea Bissau, Malí, Mauritania, Níger y Senegal.

En estos momentos, el presidente de la Fundación es el obispo de Koupéla (Burkina Faso), monseñor Séraphin Rouamba.

La Fundación destina todos los años algo más de un millón de dólares para financiar sus programas y proyectos. La reunión de Chad, en la que participaron obispos de la región y los expertos de la Fundación, ha servido para ver cómo han sido utilizados estos fondos en el último año y para analizar cuáles son los proyectos que se afrontarán en los próximos años.