Debate sobre religiones y globalización en el Consejo Económico y Social de París

Obispo de Rouen: Este coloquio «se inscribe en un camino de reconciliación»

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PARÍS, miércoles, 14 noviembre 2007 (ZENIT.org).- ¿Hay un punto de encuentro entre la lógica de salvación del ser humano y la de la globalización? ¿La visión que las religiones tienen de la persona humana es conciliable con la de los dirigentes económicos?



Para dar respuesta a estas cuestiones, el diario «Réforme» y el Instituto de la Empresa de Francia organizaron el pasado 9 de noviembre, en la sede del Consejo Económico y Social, en París, Francia, un coloquio sobre el tema «Las religiones ante la globalización».

«Nuestro mundo es un mundo en el que cada dominio está separado del vecino y volvemos a sentir, tras este tiempo de encuentro, la necesidad de reencontrarnos e instaurar verdaderamente un diálogo», declaró en el coloquio monseñor Jean Charles Descubes, obispo de Rouen y presidente del Consejo para las cuestiones familiares y sociales de la Conferencia Episcopal de Francia.

Interrogado por Zenit, monseñor Descubes, se declaró satisfecho por este coloquio que, estima, «se inscribe en un camino de reconciliación».

En su opinión, la multiplicación de estas convocatorias es el signo «de una voluntad de diálogo entre dos mundos» que se decía se ignoraban: «El dinero y la economía por un lado, Dios por el otro», como está escrito en el manifiesto del coloquio.

Explicando a Zenit los objetivos del encuentro, Jean-Luc Mouton, director del diario «Réforme», uno de los organizadores, reconoció que «como creyentes de diferentes tradiciones, tenemos el privilegio de poder encontrarnos, de encontrarnos con otros planteamientos que no sean simplemente: ‘yo estoy del lado de los mercaderes’, ‘yo estoy del lado de los explotados’».

Los directivos de empresas tienen un mensaje que dar a las religiones, explicó por su parte Jean-Damien Po, director de Estudios del Instituto de la Empresa, coorganizador del coloquio.

«Hay que superar el discurso de ciertas Iglesias o de algunos en la Iglesia sobre la globalización», subrayó a Zenit.

«Queremos mostrar que teólogos, responsables religiosos y directivos de empresa son capaces de debatir juntos, de manera serena, sobre un cierto número de cuestiones comunes, elaborar una reflexión común e incluso emitir propuestas comunes».

Jean-Luc Mouton se hizo portavoz de la impresión de los responsables económicos, según la cual, las Iglesias en general «han tomado partido a menudo a favor de los más pequeños, los más débiles, tener en cuenta necesariamente toda la complejidad de los fenómenos de la globalización y de la economía mundial».

Ante esta impresión, monseñor Descubes reconoce que se da efectivamente «una tensión entre la experiencia cristiana y religiosa, el Evangelio que da sentido a nuestra vida, que presenta un ideal radical, y las situaciones concretas».


Pero para él, «en esto consiste precisamente la responsabilidad de los responsables cristianos, de los directivos de empresa, iluminados por el pensamiento de su Iglesia: tienen que ver cómo pueden tomar decisiones concretas afrontando cara a cara los ritmos de trabajo que imponen; los asalariados; el progreso del mundo de la empresa; para que sean fieles a lo que el Evangelio desea para ellos, es decir, que la empresa debe ser una comunidad de personas».


Para monseñor Descubes «no se trata de que una de las partes le diga a la otra lo que debe hacer sino de entablar un diálogo, de permitir a cada uno tomar la distancia necesaria para que su práctica sea una práctica humana».

«La economía no puede, ella sola, dar la felicidad al hombre», aclara. Es importante, que «los empresarios, los responsables económicos tomen distancias ante su labor».

«El dinero debe ser servidor y no maestro», aclara monseñor Descubes, quien reconoce se ha dado «una innegable convergencia de puntos de vista» entre las religiones. Aunque constata que no todos tienen la misma posición sobre ciertos temas, como por ejemplo, la propiedad de bienes, el uso de la riqueza, ha podido ver que «tienen la misma inquietud por poner al hombre en el centro de la organización del mundo y por tanto de la economía».

Al afrontar la cuestión del progreso del mundo sin perder de vista el lugar del hombre, teólogos de diferentes tradiciones religiosas --judía, cristiana y musulmana—ofrecieron su punto de vista. Entre ellos se encuentra el economista y teólogo católico Edouard Herr, sj, profesor de Ética Social en el Instituto de Estudios Teológicos de Bruselas.


En declaraciones a Zenit, el sacerdote explica: «Pienso que el teólogo debería poder mostrar dónde están y por medio de qué disciplinas se logra la intersección entre las dos lógicas, la de la salvación del hombre, la historia de la salvación relatada en la Biblia, y por otra parte la formidable lógica de la globalización».

Se trata de «dos lógicas de universalidad y de unidad que constituyen un extraordinario desafío, único, en la historia de la humanidad, donde la humanidad se unifica».

A la cuestión de saber de qué unidad se trata, el padre Herr considera que el verdadero desafío está ahí, en que «la religión tiene una palabra que decir sobre el sujeto, incluso a nivel económico, así como la economía tiene algo que decir a la religión».

«La economía es una respuesta a una vida digna para el hombre y por tanto en cierto modo tiene una aportación importante que ofrecer a la salvación del hombre», explicó, imaginando una especie de «complementariedad» entre ellas.

Pero ante el fenómeno de la globalización y la economía mundial, el enfoque es diferente según las tradiciones religiosas, y el padre Herr reconoce que la cuestión no es fácil. En el caso de las religiones monoteístas, hoy invitadas a hacer frente común ante los dirigentes económicos, ve en esta «perspectiva de unidad» la necesidad de que «se pongan de acuerdo sobre ciertas exigencias de justicia e igualdad».

«Se podría situar aquí el espíritu de Asís», en referencia a los encuentros de oración de líderes religiosos mundiales convocados por Juan Pablo II en la ciudad de san Francisco.

«En Asís, lo que se quería es que las religiones pudieran encontrarse en el terreno común de la oración, pero también del compromiso por la paz. Se podría decir que aquí lo que se busca es encontrar compromisos comunes por la justicia», concluyó.

Entre los otros participantes en el coloquio «Las religiones ante la globalización» se encuentran el pastor Jean-Arnold de Clermont, presidente de la Conferencia de Iglesias Europea; Dalil Boubakeur, rector del Instituto Musulmán de la Gran Mezquita de París, y Michel Camdessus, antiguo director general del Fondo Monetario Internacional.