Delors contra la eliminación de la religión en la Carta europea de Derechos

El ex presidente de la Comisión Europea pide abrir un debate popular

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ROMA, 24 oct (ZENIT.org).- El ex presidente de la Comisión Europea y Jacques Delors se ha pronunciado públicamente contra la decisión de eliminar la referencia a los valores religiosos del preámbulo de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.



Delors, histórico exponente del Partido Socialista Francés, ha reconocido en declaraciones ofrecidas «Zenit» que la redacción de este documento, que quiere ser el embrión de una futura Constitución europea ha sido «un ejercicio casi imposible».

«Lamento en cambio que se haya suprimido por razones relacionadas a una cierta idea de laicidad, la referencia a la "herencia religiosa" --declara Delors, quien siempre se ha declarado públicamente católico--. Sería como si en Francia a quienes no les gusta la dictadura, o más bien el poder autoritario, decidieran hacer desaparecer de la historia a Napoleón. Del mismo modo, a quienes en Europa no les gusta que haya existido Cristo, querrían suprimir la referencia a la religión. Es absurdo. Todos los elementos que cimentado la humanidad, tal y como nosotros la hemos recibido, deben ser tomados en consideración en la Carta».

En sus declaraciones concedidas en el marco de su participación este fin de semana en un encuentro del Instituto Aspen de Roma, Delors, quien ha sido también ministro de Economía de Francia, pide a los redactores y encargados de aprobar el documento que distingan entre la opinión personal y la tarea de redactar la Carta.

El ex presidente de la Comisión Europea ha afrontado también las críticas que los católicos presentan al documento cuando habla de argumentos como la vida, la clonación y la familia. «No me ha sorprendido el hecho de que los redactores hayan querido tener en cuenta los desarrollos legales y políticos, así como la concepción de los valores en la sociedad europea de hoy», reconoce.

De todos modos, Delors subraya su posición personal sobre los temas de la vida. «Nuestros representantes --precisa-- han tenido en cuenta el sistema de valores actualmente existente, si luego usted me pregunta si son también los míos, le respondo que a mí estos valores no me gustan, mis valores son diferentes, pero sin embargo yo sólo no puedo cambiar las cosas. Mis valores son diferentes pero no puedo imponerlos a los otros».

Pero a juicio del ex presidente de la Comisión Europea, el debate no ha acabado con la aprobación del documento. «Cuando la Carta sea proclamada por las tres instituciones europeas, nada impide a cada país someterla a la atención del Parlamento nacional porque esta Carta no desciende de lo alto. Es un texto que debe vivir y provocar debate entre los ciudadanos».