Desafíos de la Vida Religiosa a la Nueva Evangelización

Entrevista a la superiora general de las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará

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Por José Antonio Varela Vidal

ROMA, viernes 28 septiembre 2012 (ZENIT.org).- Durante nueves meses hemos venido entrevistando a distintos superiores generales de las congregaciones religiosas, en una atenta espera a la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización. Ahora, solo nos queda contar los días para su inauguración este domingo 7 de octubre por el santo padre Benedicto XVI, que reunirá a la Iglesia entera en un afán por relanzar la fe, digamos la figura auténtica de ese “Dios desconocido” al que el mundo de hoy evade...

Al finalizar esta serie tan valiosa, ZENIT conversó con la madre María de Anima Christi van Eijk, superiora general del Instituto Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, quien a pesar de su alta responsabilidad, no deja de escribir puntualmente una columna muy leída en un periódico holandés, su país natal.

¿Cómo ha recibido su congregación el llamado del papa a la Nueva Evangelización?

-Madre María de Anima Christi: Muy bien porque esa es nuestra tarea desde que nacimos como instituto, cuyo carisma particular es la evangelización de la cultura. Sentimos una gran alegría porque como familia religiosa hemos nacido en este tiempo, porque Dios así lo quiso, con una tarea especial de trabajar en un mundo donde el secularismo reina.

Parece que el Sínodo va a dirigir el trabajo más hacia Occidente, ¿cómo hablar de Dios al hombre de hoy?

-Madre María de Anima Christi: No solo será Europa, porque el secularismo se está extendiendo y hay que estar atentos. El hombre de hoy necesita testigos creíbles. Este hombre se mueve mucho por la sensibilidad y necesita de alguien que le enseñe que vivir el evangelio es posible, y que de este modo se puede hacer el bien. En un mundo donde hay tanto egoísmo, los hombres se conmueven ante un testimonio de vida evangélica. Y todo hay que hacerlo con mucha alegría…

¿Cuál es el rol que la vida religiosa debe cumplir ante la nueva evangelización?

-Madre María de Anima Christi: Creo que Dios nos ha dado un llamado especial, y sin merecerlo escogió a algunas de nosotras para seguirlo más íntimamente. Creo que con nuestra vida podemos mostrar el amor que le tenemos a Dios, porque es un amor esponsalicio que nos une a Él. Por eso es importante dar testimonio del amor que le tenemos a Dios y de que nos sentimos amadas. También es importante en nuestra vida la maternidad espiritual con las almas, porque no somos religiosas para nosotras mismas, sino que detrás de cada vocación hay una fila muy larga de personas. Yo como religiosa, puedo ser madre de muchas de ellas y este es un elemento muy importante del llamado a la vida religiosa, ya que me preocupo como una madre del bien espiritual de las personas. Nosotras damos a luz hijos para el cielo.

Durante la formación para la vida religiosa, ¿Qué se debe enfatizar para que una vocación crezca y se desarrolle?

-Madre María de Anima Christi: Primero hay que enseñar la fe con todo su contenido, no hay que “aguar” el evangelio. Una religiosa tiene que conocer el catecismo, debemos conocerlo y saber transmitirlo. En segundo lugar, debe haber una sólida vida espiritual, pero esto no es solamente cuando yo voy a la capilla algunas horas al día. Mi vida espiritual es en cada momento del día, en que tengo que vivir en la presencia de Dios. Si esta íntima relación con Dios anima mi vida, también eso determina el modo en que yo trato a las personas o cómo vivo cada instante de mi vida, aunque sea el humilde servicio en la cocina o en la limpieza. Si Dios esta allí presente, entonces son méritos que alcanzan el cielo.

¿Y a nivel psicológico?

-Madre María de Anima Christi: Es muy importante la vida comunitaria, la vida fraterna. Debemos ser familia entre nosotros y mostrar al mundo que es bueno vivir juntos, hoy donde la gente vive sola. Porque al querer ser una familia, esto nos ayuda a perseverar y a tener una comunidad. Así, cuando vuelvo a mi comunidad después de un día difícil, y lo cuento en mi comunidad, terminamos riéndonos todas; la alegría debe ser también una característica de la vida religiosa.

Cuando conversa con las más jóvenes, ¿qué les llama a la vida religiosa hoy?

-Madre María de Anima Christi: Creo que la mayoría de las veces una vocación nace de la cruz, de una experiencia de la cruz. Vienen después de haber comprendido más profundamente lo que es la cruz, de ver a Cristo crucificado, y de haber visto que Jesús ha pagado por mi vida, por mis deudas. Vencen el miedo al sufrimiento y encuentran la llave hacia una nueva comprensión de la realidad, de que el sufrimiento es parte de la vida. Y después descubren en esto una nueva alegría, un nuevo sentido de la vida, porque los jóvenes son generosos y están dispuestos a sacrificarse por los demás. Tenemos muchos jóvenes que hacen voluntariado con nosotras y se conmueven ante el sufrimiento, y entonces quieren entregar su corazón a Dios y a los demás.

A 50 años del Vaticano II, ¿cómo ha asumido la vida religiosa esta reforma y qué faltaría?

-Madre María de Anima Christi: Me parece hermoso que el papa haya llamado a una profundización y a una recta interpretación del Vaticano II. Y es importante que todos en la Iglesia lo hagamos de manera sincera. Me parece que tenemos que renovar la vida religiosa a raíz de lo que se ha dicho en Perfectae Caritatis o en Lumen Gentium, y ver la misión de la Iglesia en el mundo como realmente lo quiso el Vaticano II.

¿Cómo va el desarrollo de su congregación en el mundo, los planes?

-Madre María de Anima Christi: Creo que Dios siempre tiene planes y estos van más rápido que nosotros, tal es así que no podemos alcanzarlo… Por gracia de Dios estamos creciendo, ahora somos cerca de mil hermanas y casi quinientas en formación. Estamos en 38 países, con nuevas fundaciones ad portas, como ir a fundar en Madrid, en Vich (España), en Chipre, en Jordania y en Florida (Estados Unidos).

Y a usted en especial, ¿hay algún lugar al que le gustaría llegar pronto?

-Madre María de Anima Christi: A muchos sitios, porque veo tantas necesidades en el mundo y en las almas. Viajando uno ve realmente almas sin Dios, sin asistencia espiritual. Pienso que Europa es muy importante, ayudar a la Iglesia en Europa porque veo un avance del mal. Me da mucha pena ver la pobreza espiritual, y lo peor es que no nos damos cuenta de que necesitamos a Dios: ¿Quizás porque no nos faltan los medios materiales?

¿Cree que el Año de la fe ayudará para alcanzar esto?

-Madre María de Anima Christi: Es una muy buena ocasión. Primero puede ayudar a la gente de la Iglesia, ya que hay muchos católicos que no están seguros de la existencia del cielo. Y luego en este mundo no entienden el fin último del hombre; entonces se busca aprovechar la vida, porque si no hay nada después, la lógica es diferente. Asimismo, rezamos un credo, en el que creo en el perdón de los pecados, pero ¿cuántos católicos nos confesamos? O los diez mandamientos…, algunos no los toman en serio.

¿Cuál sería su mensaje final a los lectores de Zenit?

-Madre María de Anima Christi: Espero que podamos vivir en plenitud el Año de la Fe y coger todos los frutos que saldrán de él. Y ser fieles y cercanos a lo que el santo padre quiere, tomando en serio este año para profundizar y estudiar. Lo primero de todo es que aprendamos a hacer “actos de fe”. Porque si yo, como religiosa, dejo de hacer un acto de fe en lo que hago, mi vida vale poco. Entonces para qué estoy aquí, levantándome todos los días, desgastándome si no fuera porque tengo fe en Jesucristo, y tengo fe de que Él ha venido al mundo para salvarnos, que pasó por la cruz para abrirnos las puertas del cielo. Y entonces creo en su gracia que me sostiene todos los días, creo en la presencia real en la eucaristía, en el auxilio de la Virgen María. Es una fe que debo renovar todos los días, porque si dejo de hacer el acto de fe sobre las pequeñas cosas de mi vida cotidiana, vana sería nuestra vida. Por lo tanto, Dios quiera que tengamos fe, y la tengamos en abundancia.