Desafíos y fortalezas de la Iglesia en Oriente para el próximo sínodo

El diálogo y el testimonio de los cristianos, temas claves en los “Lineamenta”

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CIUDAD DEL VATICANO, martes 19 de enero de 2010 (ZENIT.org) El testimonio de los cristianos y el diálogo interreligioso en pro de la construcción de la paz en Medio Oriente son los temas principales de los Linamenta de la próxima Asamblea Sinodal que se realizará del 10 al 24 de octubre de este año.

Este documento fue presentado esta mañana en rueda de prensa en la Santa Sede, con la presencia de monseñor Nikola Eterovic, secretario general del Sínodo de obispos así como del sub secretario monseñor Fortunato Frezza.

La Iglesia Católica en Medio Oriente

El documento muestra un panorama de la historia de las Iglesias en oriente caracterizadas por un fuerte acento misionero. Además de la iglesia de rito latino, existen iglesias orientales católicas de cinco tradiciones diferentes: Alejandría (Iglesia copta e iglesia etíope), de Antioquía (Iglesia Sirio- oriental malancar) Bizantina o constantinopolitana (entre ellos la iglesia greco – melquita).

Después, los Lineamenta dan paso a analizar algunos retos como los conflictos políticos en la región, mencionando algunos como Israel – Palestina, Irak y Líbano. También se refiere al tema de la libertad de religión y de conciencia y se lamenta de que existan no pocos obstáculos en el ejercicio de tales derechos.

El documento menciona también la evolución del Islam contemporáneo en el cual surgen no pocas veces corrientes extremistas. Constata que por ello actualmente existe una fuerte migración de cristianos quienes por amenazas se ven obligados a dejar sus países de origen.

El primer capítulo de los Lineamenta concluye proponiendo la formación de cristianos para que puedan vivir con una fidelidad cada vez más grande la propia fe tanto en el ámbito privado como en el público.

Comunión eclesial

De otro lado los Lineamenta se refieren también a la comunión eclesial dentro de la Iglesia entre los diversos ritos orientales, aclarando que estos están unidos por dos pilares fundamentales: la celebración de la Eucaristía y la comunión con el obispo de Roma.

El documento trata temas referidos a este punto como la inscripción en escuelas e institutos superiores, la posibilidad de recibir asistencia de parte de entes de naturaleza caritativa como hospitales, orfanatos, casas de reposo entre otros.

El testimonio cristiano

El tercer capítulo, el más largo de los Lineamenta, tiene que ver con el tema del testimonio cristiano. Asegura que es necesario que se incremente el diálogo con otras iglesias y comunidades cristianas, e indica que para ello resulta fundamental el papel del Consejo de las Iglesias del Medio Oriente. Igualmente se refiere a la participación también en el diálogo con la Iglesia Ortodoxa.

Se refiere también a la relación con el judaísmo y asegura que ésta permanece condicionada por la situación política que pone de una parte el estado palestino y de otra el estado de Israel y subraya de igual manera el lazo religioso entre el cristianismo y el judaísmo, entre el antiguo y el Nuevo Testamento.

También forma parte relevante de este documento el tema de la relación con los musulmanes. “Lamentablemente por la falta de distinción entre religión y política en práctica los cristianos son considerados a menudo en una posición de no – ciudadanía”, señaló esta mañana monseñor Eterovic.

Frente a esta situación, agregó el secretario general del Sínodo que es necesario “ser testigos de Cristo y de los valores del Evangelio en todos los sectores de la vida personal, familiar y pública”. y por ello “el testimonio de vida de los cristianos como fermento de una sociedad renovada resulta esencial para el presente y el futuro de Oriente Medio”.

Detener el éxodo de cristianos

La conclusión de los Linamenta propone algunas razones por las cuales los cristianos deben permanecer en Medio Oriente, y continuar ofreciendo su especial contribución para la construcción de una sociedad justa, próspera y en paz.

Durante la rueda de prensa, monseñor Eterovic resaltó cómo los cristianos en esta parte del planeta

“apoyan con su oración y con las obras de ayuda concreta a sus hermanos del Medio Oriente, cuna del cristianismo, como también de las otras dos religiones monoteístas: el judaísmo y el islam”.

“La esperanza cristiana, nacida en Tierra Santa, ha animado a los fieles durante 2000 años”, dijo el secretario general del Sínodo.

“También hoy, aun en medio de las dificultades y de los retos, esta sigue siendo, para los cristianos y los hombres de buena voluntad, fuente inagotable de la fe, de la caridad, de la alegría de ser testigos del Señor Jesús resucitado, presente en medio a la comunidad de sus discípulos”, concluyó monseñor Eterovic.

Por Carmen Elena Villa