Diez mil peregrinos visitan al día las reliquias de san Francisco Javier en Goa (la India)

Una ocasión para redescubrir la vocación misionera, dice el arzobispo de Goa

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GOA, martes, 7 diciembre 2004 (ZENIT.org).- Puesto que San Francisco Javier «fue un gran misionero, «la exposición de sus reliquias se convierte en una oportunidad para renovar y profundizar en nuestra comunidad la vocación misionera», reconoce el arzobispo de Goa (la India).



Millones de peregrinos visitarán la Basílica del Buen Jesús --donde está la tumba del santo-- en la parte antigua de Goa, del 21 de noviembre hasta el próximo 2 de enero, para venerar los restos del jesuita, gran apóstol de Oriente y «la mayor figura del cristianismo en Asia después de Santo Tomás Apóstol», como se le ha descrito.

La ostensión de sus reliquias, fijada cada diez años, crea un sentido de gran expectación en toda la comunidad.

En estos momentos, más de diez mil peregrinos están acudiendo tanto desde Goa como del resto de la India y también de otros países del mundo, confirmó el arzobispo Filipe Neri António Sebastião do Rosário Ferrão a «Fides».

Al frente de la Iglesia en Goa, el prelado explicó que, con una Carta Pastoral que dirigió a las parroquias, la constitución de una Comisión Especial para disponer espiritualmente a los fieles para el evento, así como encuentros, liturgias y momentos de oración, «toda la comunidad se ha preparado lo mejor posible».

Y es que «este acontecimiento --reconoció-- tiene un sentido especial para nosotros».

«Como dice “Ecclesia in Asia”, la Buena Nueva debe ser proclamado en Asia por obispos, sacerdotes, religiosos y laicos. La exposición es una ocasión privilegiada para redescubrir nuestra responsabilidad en anunciar el Evangelio y la gran tradición misionera de la Iglesia en Goa», aclaró la víspera de la celebración de la fiesta de San Francisco Javier, el 3 de diciembre.

Goa, capital del Imperio portugués en la Indias orientales, fue en 1542 el lugar de llegada de San Francisco Javier (1506-1552) y el punto de partida de su gran labor de evangelización en el país y en extremo Oriente (Cf. Zenit, 20 de noviembre de 2002).

El arzobispo subrayó el santo misionero, de origen español, es una figura universal, muy querida en la India: «Todos tienen una gran devoción hacia él (llamado "señor de Goa") independientemente del credo religioso, no sólo en Goa, sino en toda India».

Prueba de ello es «la presencia de fieles de otras religiones» entre los peregrinos: «muchos hindúes y musulmanes han dado su testimonio, atraídos por el Santo –constató el prelado--. Gente de todos los estados de vida y religiones está viniendo de peregrinación».

El aprecio por San Francisco Javier también lo refleja «la colaboración recibida por las autoridades civiles»: «el gobierno local nos ha dado pleno apoyo para la exposición y la fiesta del santo: ha habido una espléndida colaboración para todas las cuestiones logísticas y para la disposición de los peregrinos. Y las autoridades también han participado en las celebraciones», observó el arzobispo de Goa.

En cuanto a la actividad de evangelización en el país, el prelado describió un «gran entusiasmo en la Iglesia en la India, especialmente después de la venida del Santo Padre para la entrega de la exhortación post-sinodal “Ecclesia in Asia”, cuando definió el tercer milenio como “milenio de Asia”».

«El entusiasmo por la evangelización también aumentó con el Jubileo del año 2000», añadió.

De hecho, la archidiócesis de Goa «ha enviado misioneros a Macao, Timor Oriental, Venezuela y también a la diócesis india de Agartala, en la frontera de Bangladesh, donde hay mucha necesidad de personal misionero», confirmó.

Ciertamente hay preocupación «por los recientes episodios de violencia perpetrados en el país por grupos fundamentalistas hindúes», que también han afectado a la Iglesia --señaló el arzobispo de Goa--, «pero debemos afirmar que la gran mayoría de los seguidores de la religión hindú toleran y respetan intensamente las otras creencias, dentro del máximo pluralismo».

Y es que «la India tiene una sólida tradición de armonía entre las diversas comunidades», si bien «existen por desgracia, algunas minorías que quieren romper esta armonía», concluyó.