"Dios fortifica a cada bautizado, católico u ortodoxo"

Discurso del presidente de la Conferencia Episcopal polaca, en el primer encuentro con el patriarca de Moscú y de toda Rusia

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Por Mariusz Frukacz

VARSOVIA, viernes 17 agosto 2012 (ZENIT.org).- “Las Iglesias y las naciones necesitan 'maestros' que prediquen y vivan según la verdad libre de la coloración ideológica. Necesitan la verdad del Evangelio predicada con amor. El primer Maestro de la Iglesia es Jesucristo, que no ha evitado presentar algunos interrogantes difíciles. Los tiempos actuales exigen valientes testigos y profetas que ven las amenazas y llevan al mundo la potencia de Dios, mostrando la salvación de la conversión en Cristo, único Salvador del hombre”.

Ha sido este el núcleo del discurso del arzobispo Jozef Michalik, presidente de de la Conferencia Episcopal polaca, dirigido al Patriarca de Moscú y de toda Rusia, Kirill I, durante la reunión de las jerarquías de la Iglesia católica en Polonia y de la Iglesia ortodoxa, que tuvo lugar ayer, 16 de agosto, en la sede del Secretariado del Episcopado polaco en Varsovia.

En una visita de cuatro días a Varsovia, el patriarca Kirill I firmó hoy con el arzobispo Michalik un mensaje común a los pueblos polaco y ruso. Un hecho sin precedentes. Nunca antes ha existido un documento común de las Iglesias ortodoxa y católica.

“Si hoy el patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa –añadió el arzobispo- la gran Iglesia de más de mil años de historia, de los grandes santos y de los mártires, quieres junto con la Iglesia católica en Polonia, dirigir un mensaje pastoral a los fieles de ambas Iglesias y a todas las personas de buena voluntad, este paso se convierte en un gran testimonio de fe”.

Este, prosiguió, “No es sólo un gesto, sino una preocupación común para el mundo en el que vivimos, para confirmar la fidelidad al Evangelio y a la ética, es decir a la vida de fe según la ley de Cristo”.

El presidente de la Conferencia Episcopal polaca subrayó que la Iglesia ortodoxa en Rusia es “fiel a su predicación del Evangelio de Cristo, ama a su pueblo y lo defiende con valor del peligro de la modernidad mal entendida, del progreso liberal” y de todas aquellas situaciones “donde falta la sensibilidad de la presencia de Dios”.

Monseñor Michalik ha querido recordar que “los obispos de la Iglesia católica en Polonia están tratando honestamente de discernir los signos de los tiempos, y con toda la devoción se esfuerzan en satisfacer las recomendaciones del Magisterio pontificio, que se reflejan en la preocupación actual por la nueva evangelización”.

Afirmó también: “Amando a nuestra Iglesia, amamos la relación existencial con la nación, la patria y Europa. Y en el espíritu de responsabilidad por el alma de una nación, damos vida a una nueva era que ofrece la posibilidad de encontrar, hoy, nuevas motivaciones para reafirmar nuestras raíces cristianas y confirma que la fuente de nuestra dignidad y de nuestro poder está en la potencia de Dios, que nos ha dado a su Hijo y Salvador, y fortifica a todos los bautizados, católicos y ortodoxos, con el don del Espíritu Santo”.

“Qué alegría –exclamó para concluir el prelado- que hoy podamos orar juntos a Jesucristo, que nos asegura su presencia, donde dos o tres están reunidos en su nombre” (cfr Mt 18, 20). Con un augurio final: “Que podamos desarrollar esta oración por toda la humanidad junto con María Madre de Dios, y que esta unión con Cristo en la oración sea una fuente de esperanza para completar nuestras tareas”.