Discurso del Papa a la nueva embajadora de Ghana

Al aceptar sus Cartas Credenciales

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves 9 de junio de 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el discurso que el Papa dirigió hoy a la nueva embajadora de Ghana, Geneviève Delali Tsegah, al aceptar sus cartas credenciales como representante de este país ante la Santa Sede.

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Su Excelencia,

Al darle la bienvenida al Vaticano y aceptando las Cartas Credenciales con la que se le nombra Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria de la República de Ghana en la Santa Sede, deseo, antes que nada, expresarle mi gratitud por transmitir los corteses saludos de su presidente, Su Excelencia John Evans Atta Mills, y quisiera pedirle, amablemente, la reciprocidad y que transmita a su vez, mis buenos deseos así como mi apreciación de las cordiales relaciones que existen entre la Santa Sede y su país.

Es ampliamente reconocido que recientemente Ghana ha sido capaz de superar ciertos obstáculos para promover un progreso económico, social y político. Ciertamente, la celebración de elecciones democráticas normales y pacíficas, hace honor a la gente y a los líderes políticos de su país. El establecimiento de una armonía étnica, además, no sin la contribución de las comunidades cristianas locales incluyendo la Iglesia Católica, ha sido un importante factor en la creación de condiciones de paz, estabilidad y de un gran progreso social para todos sus ciudadanos. Espero que el proceso sea coronado por el resultado positivo de la consulta constitucional en curso, de manera que el marco legislativo y administrativo consolide una cultura de una responsable y activa participación en el desarrollo del país para la libertad, justicia y solidaridad.

Quiero destacar el clima de libertad religiosa que se disfruta en Ghana. Una sociedad democrática que promueve la libertad religiosa y la libertad de culto, y que aprecia la presencia de las instituciones religiosas, que se esfuerzan en elevarse por encima de los intereses políticos, motivados por la fe y los valores morales, comprende que hay mucho que ganar a través de estas libertades para el crecimiento positivo de todas las instituciones del país. Sin duda, los países que lo realizan, obtienen muchos beneficios de estas instituciones, inspirándose en la sabiduría que se encuentra en las tradiciones religiosas, especialmente cuando los ciudadanos se enfrentan a cuestiones en las que la ciencia o la tecnología no dan ninguna respuesta. De hecho, aquí los intereses laicos y religiosos encuentran un terreno común en el que ser capaces de crecer juntos, gracias a la combinación de las exigencias del progreso macro-económico y el conocimiento científico con la sabiduría perenne de la religión y la comprensión del hombre y de la sociedad. Todos se beneficiarán de esta cooperación en un mundo en el que han aumentado las incertidumbres sobre las elecciones morales y que con frecuencia conduce hacia unos intereses estrechos y egoístas.

Su Excelencia, su tierra ha sido bendecida con los recursos naturales que están trayendo la prosperidad a su gente. Esperemos que, a través de la solidaridad social, los ingresos que proceden de la correcta explotación contribuyan al desarrollo económico sostenible para su gente. Que esto se logre, sin embargo, mientras se da la debida atención a aquellos que son mucho más pobres, o incapaces de mantener a sus familias por causas ajenas a ellos mismos. En este sentido, que su país dé un ejemplo en el establecimiento de instrumentos efectivos de solidaridad (cf. Centesimus Annus, 16), para el verdadero enriquecimiento de todos los miembros de la sociedad.

Usted también mencionó el trabajo de la Iglesia Católica en Ghana en los ámbitos de educación, cuidados sanitarios y otros servicios sociales. Motivados por el amor de Cristo, y actuando sobre la base de la dignidad humana compartida por todos los miembros de la familia humana, la Iglesia desea contribuir de muchas maneras al bien de la sociedad, especialmente en las áreas que ha mencionado. Ella es una asociada de buena voluntad con las autoridades civiles donde es capaz de cumplir con su misión sin trabas, a la luz de los valores del Evangelio.

Finalmente, Su Excelencia, deseo que tenga éxito es su misión como Embajadora de la República de Ghana en la Santa Sede, y le aseguro la voluntad de cooperación de los departamentos de la Curia Romana. ¡Qué Dios Todopoderoso otorgue a la gente de Ghana las bendiciones abundantes y duraderas de armonía, prosperidad y paz!

[Traducción del original inglés por Carmen Álvarez

©Libreria Editrice Vaticana]