Dolor del cardenal Sandri por la masacre en Assuan

Los miembros de la Congregación para las Iglesias orientales rezaron por las víctimas

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes 10 de octubre de 2011 (ZENIT.org).- El cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, mostró hoy su pesar, en declaraciones a Radio Vaticano, por la masacre de ayer contra cristianos copto-ortodoxos en Assuan (Egipto).

El cardenal Sandri afirmó que él y sus colaboradores se reunieron hoy a rezar por las víctimas, y más en general, por la situación de falta de libertad religiosa que viven los cristianos en el país.

“Estos hermanos copto-ortodoxos que han sufrido el incendio de una iglesia suya y que quisieron manifestar, como todos los ciudadanos, su deseo de libertad religiosa, de respeto a sus derechos, encontraron en cambio el tener que ofrecer en esta manifestación el cáliz amargo de la muerte, del sacrificio”.

El purpurado quiso mostrar la cercanía de los católicos: “para todos nosotros es desolador y triste y angustioso este hecho, y nos unimos a la Iglesia copto-ortodoxa, a todos nuestros hermanos, a sus familias, a las víctimas de esta violencia sin sentido”.

También quiso recordar a la comunidad copto-católica de Egipto: “quisiéramos que la sombra que esta violencia sobre los copto-ortodoxos arroja sobre la vida del país, sobre las minorías religiosas, no traiga también un clima de precariedad”.

La comunidad copto-católica, afirmó, es “pequeña” pero “verdaderamente comprometida porla paz y el entendimiento entre todas las corrientes que componen la sociedad egipcia”.

Por último, el cardenal Sandri mostró su esperanza en que la “primavera árabe” “sea realmente el anticipo de una paz buscada por todos, por la democracia, por el diálogo, por el entendimiento, por el respeto de la dignidad de la persona humana, especialmente por el respeto de la libertad religiosa, por el respeto de las minorías”.

En este sentido, hizo un llamamiento a la Iglesia católica y demás Iglesias cristianas, a las autoridades occidentales, “para que apoyen los esfuerzos que van en la dirección de la construcción de un país en el que se respeten los derechos humanos”.