Dolor del Papa por la muerte del cardenal de Perú, Vargas Alzamora

Denunció valientemente la inutilidad de la violencia terrorista

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CIUDAD DEL VATICANO, 5 septiembre (ZENIT.org).- Juan Pablo II recuerda la «abnegada acción pastoral» y su «fidelidad a Cristo y al sucesor de Pedro» que demostró con su vida el cardenal Augusto Vargas Alzamora, arzobispo emérito de Lima, quien falleció ayer a los 77 años de edad, en un telegrama enviado a su sucesor, el arzobispo Juan Luis Cipriani.



El cardenal Augusto Vargas Alzamora nació el 9 de noviembre de 1922 en Lima. Fue ordenado sacerdote en la Compañía de Jesús, el 15 de julio de 1955. Licenciado en filosofía y teología, Pablo VI le nombró obispo-vicario apostólico de San Francisco Javier en Jaén y recibió la consagración episcopal el 15 de agosto de 1978. En 1982 fue elegido secretario general de la Conferencia Episcopal Peruana, cargo que ejerció hasta 1990. Ese año tomó posesión como arzobispo de Lima y Primado del Perú. Juan Pablo II lo creó cardenal en el consistorio del 26 noviembre de 1994. En enero de 1999, entregó el báculo de pastor de Lima al actual arzobispo, monseñor Cipriani.

Durante los días trágicos del terrorismo y de los desórdenes civiles, el arzobispo Vargas Alzamora había elevado vibrantes llamamientos contra la violencia que los guerrilleros de Sendero Luminoso utilizaban como medio para «resolver» la injusticia social.

Ejerció la presidencia de la Conferencia Episcopal Peruana durante dos periodos consecutivos, de 1993 a 1999, retirándose al concluir su tarea como arzobispo de Lima y primado del Perú. Sus últimos años estuvieron dedicados al acompañamiento pastoral del Hogar de Cristo, obra en favor de los más necesitados, que él mismo fundó como arzobispo de Lima.

El cardenal expiró a las 14.15 de la madrugada de ayer en una clínica en donde había ingresado el 30 de mayo abrumado por una hemorragia cerebral masiva.

Al conocer la noticia del fallecimiento del cardenal, Juan Pablo II ha garantizado sus «fervientes plegarias unido a los fieles de esa comunidad diocesana, donde ejerció con solicitud su ministerio episcopal, pidiendo a Dios que conceda el eterno descanso a quien por varios años fue su diligente pastor».

El funeral del cardenal tendrá lugar mañana por la tarde en la catedral de Lima.

Con su muerte, el colegio cardenalicio queda compuesto por 146 cardenales, de los cuales 99 son electores y 47 no electores.