Dolor del Papa por la muerte del cardenal Paul Augustin Mayer

Ex responsable del dicasterio para el Culto y la Disciplina de los Sacramentos y de “Ecclesia Dei”

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 30 de abril de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI expresó su propio pésame por la muerte del cardenal Paul Augustin Mayer, OSB, de casi 99 años, acaecida este viernes por la mañana.

El purpurado era prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y presidente emérito de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei. Era el más anciano de los cardenales.

En un telegrama enviado al Abad Primado de los Benedictinos Confederados, don Nokter Wolf, el Pontífice confiesa el “vivo pesar” suscitado en su alma por la noticia de la “piadosa partida” del cardenal.

También expresa “sentimientos de profundo pésame al abad, a toda la familia benedictina y a los parientes del difunto.

El cardenal Mayer, explica, “deja el recuerdo indeleble de una laboriosa existencia dedicada con bondad y rectitud a la adhesión coherente a su propia vocación de monje y de pastor lleno de celo por el Evangelio y siempre fiel a la Iglesia”.

El Papa recuerda después “el cualificado compromiso” del purpurado “en el ámbito litúrgico y en el de la universidad y de los seminarios”.

Y sobre todo “el preciado servicio a la Santa Sede primero en la Comisión preparatoria del Concilio Vaticano II, después en diversos dicasterios de la Curia Romana”.

“Alzo fervientes oraciones de sufragio para que el Señor acoja a este benemérito hermano en el gozo y la paz eterna”, añade.

El cardenal Mayer nació en Altötting, en Baviera, el 23 de mayo de 1911. Entró en la orden benedictina emitiendo su profesión monástica en 1931. En 1935 fue ordenado sacerdote.

Las exequias del purpurado tendrán lugar el próximo lunes 3 de mayo a las 11,30 horas en el Altar de la Cátedra de la Basílica Vaticana, informó la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas.

El decano del colegio cardenalicio, el cardenal Angelo Sodano, celebrará, junto a otros cardenales, la Eucaristía, al final de la cual el Papa dirigirá su palabra a los presentes y presidirá el rito de la Ultima Commendatio y de la Valedictio.

Con la muerte de este “generoso discípulo de Cristo”, como se refiere el Papa al cardenal en su telegrama, el colegio cardenalicio tiene 180 purpurados: 109 electores y 71 no electores.