Dolor del Papa tras la muerte del gran defensor de la vida en Alemania

Recuerda el compromiso sin ambigüedades del arzobispo de Fulda

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CIUDAD DEL VATICANO, 25 julio (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha manifestado públicamente su «profundo dolor» en un telegrama de pésame que ha enviado con motivo del fallecimiento del arzobispo Johannes Dyba, de 70 años, quien dirigía la diócesis alemana de Fulda desde hace 17, con el título personal de arzobispo.



El prelado falleció el pasado sábado después de que se agravaran las patologías cardíacas y respiratorias de que sufría desde hace tiempo. Nacido en Berlín el 15 de septiembre de 1929, había sido nuncio apostólico. Tras realizar sus estudios de Derecho en Carolina del Norte, decidió hacerse sacerdote a los 26 años, pasando a formar parte de la diplomacia de la Santa Sede, a la que sirvió en El Cairo, Buenos Aires, y en países africanos como el antiguo Zaire, Gambia o Liberia.

Regresó a Alemania, donde fue nombrado obispo castrense. Era conocido en su país por sus posiciones firmes en materia doctrinal, en particular, por los tonos inequívocos con los que se pronunció sobre la regularización de las uniones homosexuales y por el hecho de que con bastantes años de anticipación con respecto a la declaración del Papa sobre el argumento, había prohibido los consultorios católicos de su diócesis que distribuían los certificados que permitían a mujeres encina someterse al aborto despenalizado.

«Inspirado por una profunda pasión», recuerda el pontífice, el arzobispo Dyba encarnó la consigna que dio san Pablo a los pastores configurados según el corazón de Dios: «Anuncia la Palabra a quien la quiere escuchar y a quien no la quiere escuchar». El pontífice evoca la «poliédrica personalidad» del prelado, en especial su «compromiso decidido por una moral sin ambigüedades», compromiso que, según el Santo Padre, le hizo ante los ojos de muchos un «diamante» en el que resplandecían en su pureza «el mensaje de la cultura de la vida y del esplendor de la verdad».

Evidentemente entristecido por la noticia, el Papa invoca la misericordia divina para su hermano en el episcopado, bendiciendo a sus seres queridos y representantes de la Iglesia y de la sociedad alemana están de luto por la pérdida de «una persona, un sacerdote, y un obispo sincero y amable».