«Dominus Iesus»: Problemas ficticios y problemas reales

Opinión del obispo de Bombay sobe las polémicas en torno al texto vaticano

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CIUDAD DEL VATICANO, 10 oct (ZENIT.org).- La discusión que ha surgido tras la publicación de la declaración «Dominus Iesus» de la Congregación vaticana para la Doctrina de la Fe sobre el carácter único y universal de la salvación en Cristo salió a relucir en la rueda de prensa de presentación del congreso que reúne a unos doscientos obispos en Roma. El encuentro con los periodistas tuvo lugar esta mañana en el Vaticano



Muchos expertos consideran que el documento está dirigido en particular a los teólogos católicos asiáticos y, en particular, a los de la India. Por este motivo, era lógico el que los periodistas dirigieran prioritariamente sus preguntas al arzobispo de Bombay, monseñor Ivan Dias.

El arzobispo dejó muy claro que la declaración «Dominus Iesus» «ha sido escrita para toda la Iglesia y no sólo para los teólogos asiáticos». A continuación, confesó que no ve «nada raro en el hecho de que también nosotros, los católicos, tengamos el derecho a decir lo que somos y a anunciar lo que creemos. Decir que Jesucristo es el único salvador del mundo no significa excluir a los demás».

De hecho, explicó, en la diócesis «tengo una óptima relación con los demás grupos religiosos, que acogen con respeto nuestra identidad».

En su país, las críticas no han venido de los no cristianos, sino de algunos ambientes teológicos católicos. Monseñor Dias explicó que «se trata sobre todo de grupos que giran en torno a algunos seminarios y a alguna orden religiosa femenina. Ahora bien, estos grupos no tienen ninguna influencia sobre el pueblo de Dios. De las 115 parroquias de mi diócesis, 73 hace oración al Santísimo todos los días. Las Iglesias están llenas hasta los topes y la gente pide que se exponga el sacramento también por la noche. Nuestra comunidad católica es pequeña, pero tenemos un índice de crecimiento superior al de los países católicos, incluida Filipinas».

«Por este motivo --concluyó--, tenemos que creer en el Santo Padre, que ve en Asia el continente en el que más crecerá la evangelización en el tercer milenio».