Dossier: Los ocho años de Benedicto XVI (II)

Un recorrido por la obra del papa Ratzinger: Los primeros viajes

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 3044 hits

En ocho días termina el pontificado del santo padre Benedicto XVI. Él lo sabe y esta semana se ha retirado de toda actividad para vivir unos ejercicios espirituales dentro del Vaticano y de él mismo.

Por ello, en un breve recorrido por la obra y actividades del santo padre, ZENIT viene ofreciendo a sus lectores un Dossier por entregas sobre este pontificado que ha alcanzado casi los ocho años.

Parte de este tiempo, el pastor universal lo ha dedicado a viajar y visitar a su grey alrededor del mundo. En efecto, su recorrido alcanza treinta viajes por Italia –sin contar las muchas parroquias romanas visitadas en su condición de Obispo de Roma--, y la friolera de veinticuatro viajes a veinticinco países, incluyendo la Palestina.

No sería justo privarle entonces del título de “Papa viajero”, ¿a que no?…

Colonia, Alemania: Un joven entre los jóvenes

Al primer viaje le encontramos una similitud con lo que será la agenda del sucesor de Benedicto XVI, pues ambos comenzarán su pontificado con un baño de multitud, en este caso juvenil.

Por cierto, cuando el actual papa revisó sus compromisos iniciales, vio que del 18 al 21 de agosto de 2005 sería la XX Jornada Mundial de la Juventud en Colonia, nada menos que en su país natal y la confirmó de inmediato. Y el sucesor se encontrará con la JMJ de Río en julio próximo…

Fueron días de “prueba”, según algunos, porque todas las miradas se centraron en el carisma que el papa “tendría” que demostrar ante los miles de jóvenes que llegaron a escucharlo. Y así se rompió un nuevo mito, donde el papa encandiló, emocionó, se hizo escuchar…

Famosa fue aquella navegación en barco por el río Rin con los jóvenes, en una clara representación de la barca de Pedro con su nuevo timonel. También fue apoteósica la fiesta de acogida de los jóvenes en el muelle del Poller Rheinwiesen, y de la multitud que llegó para participar de la Misa en la explanada de Marienfeld.

En Colonia dio un mensaje al mundo al incluir, desde el inicio de sus viajes apostólicos, una audiencia a los representantes de las comunidades musulmanas, quienes acudieron prestos a la cita prevista en el arzobispado de Colonia.

Polonia: Continúa la proteccción

No está claro si fue una visita programada por Juan Pablo II, dado su estado de salud y un reciente viaje a su país natal, pero Benedicto XVI dio una clara muestra de gratitud por la figura de su antecesor, al visitar Polonia del 25 al 28 de mayo de 2006.

El símbolo de la visita fue su llegada al santuario de la Virgen de Jasna Góra en Częstochowa, donde veneró y sin duda, pidió las mismas luces y protección que la Virgen negra prodigara al amado papa polaco.

Entre las acostumbradas visitas y encuentros con los gobernantes, políticos y obispos, el papa tuvo a bien encontrarse con los religiosos, religiosas, seminaristas y representantes de los movimientos y de la vida consagrada en el mismo santuario de Jasna Góra, continuando así la costumbre de su antecesor durante sus viajes.

Otro momento a resaltar fue el esperado encuentro con el arzobispo Jeremías, jefe de la Iglesia Ortodoxa autocéfala y jefe del Consejo Ecuménico Polaco.

Valencia: Fe en la familia

Otro evento ya programado, pero confirmado sin duda por el nuevo pontífice, fue el V Encuentro Mundial de las Familias en la ciudad española de Valencia, en el que estuvo presente del 8 al 9 de julio de 2006.

Si bien allí cumplió con la visita de cortesía a los Reyes de España en el Palacio de la Generalitat de Valencia, convocó al entonces presidente de Gobierno de España al Palacio Arzobispal de Valencia, en un momento político particular, porque los socialistas venían cerrando cada vez más el cerco a la acción de la Iglesia en España.

En dicha visita fue inolvidable el Encuentro festivo y testimonial con las familias, donde habló y escuchó, para luego presidir la multitudinaria Eucaristía de clausura del V Encuentro Mundial, en la moderna Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.

Munich, Altötting y Ratisbona: Hablar en casa

Está claro que apenas pudo programar un nuevo viaje, lo hizo nuevamente del 9 al 14 de septiembre de 2006 al país que lo vio nacer, y volvió sus pasos por los lugares de su infancia, de su vida como consagrado y como catedrático.

Un encuentro significativo, unido a los que tuvo con los gobernantes del país, fue con el ministro presidente de su Baviera natal, en la Residencia Real de la plaza Max-Joseph.

Luego,en la Catedral de Munich, celebraría las Vísperas, iniciando así una práctica recurrente en sus viajes y actividades vaticanas –algunas ecuménicas--, dando realce a la riqueza del Oficio Divino.

Durante la visita a Alemania, volvió a su antiguo centro de enseñanza, esto es, a la Universidad de Ratisbona, para el famoso encuentro con los representantes de la ciencia, donde dijo lo que dijo sobre Mahoma.

Otro que lo esperaba, esta vez con la mesa servida y calor de hogar en Pentling, fue su hermano, el canónigo Georg Ratzinger, con quien tuvo un momento de intimidad y reposo. El encuentro se vio coronado con la visita de ambos al cementerio de Ziegetzdorf para orar ante la tumba de sus padres.

Turquía: Oriente y Occidente cristianos

Eran muchos elementos juntos los que se presentaban en la histórica visita del papa a una tierra de mayoría musulmana, realizada del 28 de noviembre al 1 de diciembre de 2006.

Cruzaba así los límites continentales para dar también una señal de acercamiento al cristianismo de Oriente y recorrer los pasos de Pablo por Éfeso donde celebraría una misa.

Pero a la vez tendría al mundo a la expectativa sobre una posición de la Santa Sede acerca del ingreso de Turquía en la Unión Europea. Aunque el primer ministro turco aseguró a los medios que el papa asintió con la cabeza a su pedido, los voceros oficiales vaticanos nunca lo confirmaron.

Esta tierra, rica de tradición apostólica, fue el escenario para que el papa tuviera un encuentro privado con el patriarca de Constantinopla, Bartolomé I, que sería el inicio de una fecunda relación sostenida durante todo su pontificado.

También visitó y oró en la catedral armenia apostólica y tuvo un encuentro con su beatitud el patriarca armenio Mesrob II. Otros encuentros memorables fueron con el metropolita siro-ortodoxo y con el gran rabino de Turquía.

Muchos recuerdan su simbólica visita al Mausoleo de Ataturk, padre de la Turquía moderna, donde Benedicto XVI depositó una corona de flores ante la tumba y escribió en inglés una frase que sintetizaba lo que sería su pensamiento y obra en los siguientes años: "En esta tierra, cruce de caminos de las diferentes culturas y religiones y puente entre Asia y Europa, hago mías las palabras del fundador de la República turca, Ataturk, para expresar mi deseo: «Paz en la patria, paz en el mundo»".

Brasil: Continente de la esperanza y de la Caridad

Con motivo de la V Conferencia general del Episcopado latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida, Brasil, el santo padre realizó su primer viaje transoceánico del 9 al 14 de mayo de 2007, donde permaneció principalmente en São Paulo.

Tuvo allí la ocasión para elevar a los altares definitivamente al beato franciscano Antonio de Santa Ana, durante una concurrida misa en el Campo de Marte de São Paulo.

Se recuerda de manera especial la emoción que sintió el papa al escuchar los testimonios de extoxicómanos, que hoy son rescatados por la comunidad de la Hacienda de la Esperanza, en Guaratinguetá, hasta donde llegó. También quedó impresa la imagen del abrazo con los niños que corrieron hacia él, escena que se ha convertido en foto-símbolo de portadas, libros y sitios on line del mundo entero.

La actividad de fondo, y a la que el papa se había preparado con atención, fue la Santa Misa y Sesión inaugural de la V Conferencia general del Episcopado latinoamericano y del Caribe, en la explanada situada frente al Santuario de Nuestra Señora de Aparecida. Allí tuvo la oportunidad de hacerle sentir al continente latinoamericano lo cerca que estaba de su corazón, y donde lo rebautizó como el “Continente de la Esperanza y de la Caridad”.

Austria: Tierra de nueva evangelización

El motivo principal de la visita del santo padre a Austria del 7 al 9 de septiembre de 2007, fue la celebración del 850 aniversario de la fundación del Santuario de Mariazell, lugar donde celebró una misa con amplia asistencia de fieles y peregrinos. Fue el escenario para que Benedicto XVI empezara a delinear sus ideas de avanzada sobre lo que podría ser la Nueva Evangelización en los países de antiguo cristianismo.

Un encuentro simbólico fue el que tuvo con los monjes de la Abadía de Heiligenkreuz, que viene a ser el más antiguo monasterio cisterciense del mundo que ha seguido activo sin ninguna interrupción.

Al final de su visita se dirigió a los colaboradores voluntarios de los organismos de ayuda, cuyo número es muy alto, y quienes lo esperaban en el Wiener Konzerthaus. Allí los organizadores lo sorprendieron ofreciéndole interpretaciones impecables de su autor preferido, Wolfgang Amadeus Mozart, también austríaco, y de los Niños cantores de Viena, gestos que el papa reconoció y agradeció.

Estados Unidos de América y Organización de las Naciones Unidas: Sí a la Vida

Fue así que del 15 al 21 de abril de 2008 el papa Benedicto XVI volvió a cruzar el océano para llegar hasta tierras norteamericanas, donde tenía previsto también intervenir ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.

A su llegada al país, fue recibido por el mismo presidente de los Estados Unidos de América y la Primera Dama en el aeropuerto militar Andrews de las Fuerzas aéreas, gesto que fue destacado por la prensa especializada y por la Casa Blanca, como un hecho de excepción en el protocolo del jefe de estado.

Mientras estuvo en la capital, el santo padre tuvo importantes encuentros, entre los que sobresalió aquel con los educadores católicos en la Catholic University of America, a quienes alentó en la difícil tarea por venir en defensa de la vida.

Ya en Nueva York, dirigió un importante discurso en la sede de la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde hizo un llamado a “proteger a la humanidad” y pudo despedirse de los presentes con un mensaje de paz en varios idiomas, lo que fue acogido con admiración y respeto.

No abandonó el país sin visitar el Ground Zero de Nueva York, donde se arrodilló a orar por las víctimas y victimarios del ataque a las Torres Gemelas del World Trade Center, ocurrido el 11 de septiembre de 2001.

Continuará…

Se puede leer la primera entrega de esta serie en: http://www.zenit.org/article-44557?l=spanish.