Dudosa «libertad» del paciente terminal que pide la eutanasia, advierte un especialista

Comentario del doctor Carlo Bellieni

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SIENA, miércoles, 14 junio 2006 (ZENIT.org).- Asociada a su padecimiento, la depresión que pueden pasar muchos enfermos terminales afecta a la voluntad, por lo que siembra dudas de la «libertad» con que pidan eventualmente la eutanasia, alerta el doctor Carlo Bellieni.



El especialista --neonatólogo del Departamento de Terapia Intensiva Neonatal del Policlinico Universitario «Le Scotte», de Siena (Italia)-- compartió su advertencia en su artículo «Datos en mano, es la depresión el verdadero enemigo de los enfermos terminales», publicado en las páginas de «Avvenire» el pasado 18 de mayo.

Cita «un reciente estudio sobre enfermos terminales oncológicos (“Journal of Clinical Oncology” de 2005)» que «muestra un dato interesante: los pacientes que sufrían también un síndrome depresivo asociado al dolor mostraban probabilidades cuatro veces superiores de pedir la eutanasia».

Un dato confirmado ya por otros trabajos: «El “Journal of the American Medical Association”, en 2000, mostraba que el 10% de los enfermos terminales pide la eutanasia sobre todo por depresión o dolor, que sentirse “apreciados” es un factor que hace evitar pedirla y que la mitad de quienes habían pedido la eutanasia cambiaba luego de idea», escribe.

El médico italiano da la voz de alarma de lo «socialmente peligroso» que puede ser «permitir la muerte, sabiendo que en muchos casos bastaría cambiar ciertas condiciones para hacer aceptar de nuevo la vida».

«De la petición de morir se puede volver atrás, de la muerte no», recuerda.

Con todo, «un grupo de investigadores irlandeses en 2002 escribía que “eran comunes síntomas de depresión en el grupo que pedía la eutanasia, pero sólo pocos estaban en tratamiento”», algo «grave –dice el doctor Bellieni-- porque, concluían, “un reconocimiento y tratamiento de la depresión puede mejorar la vida en los pacientes terminales y disminuir la petición de morir».

En su opinión, aunque parezca «una obviedad decir que quien está deprimido pide más que los demás morir, en cambio esto desmonta uno de los pilares de quien agita la bandera de la eutanasia como opción libre y autónoma».

Y es que «la depresión es una enfermedad que justamente “deprime” la voluntad, hace ver negro, hace esclavos del peso de la vida», alerta el médico.

«¿Cómo pensar que quien sufre de este mal tome una decisión “libre” sobre semejante argumento?», interroga.

Los estudios que cita apuntan que «quien quiere morir en gran parte no lo hace porque decide lúcidamente, sino porque tiene una enfermedad de la voluntad, y a veces ni siquiera tratada como se debe». «Esto es verdaderamente grave», denuncia el doctor Bellieni.

«Y si basta tal vez sentirse “apreciados” para no pedir más la muerte, ¿no sería más sabio y más humano tratar la depresión y volver a dar esperanza, compañía y aprecio, en lugar de secundar deseos autodestructivos?», invita.