Ecologistas italianos quieren amordazar «Radio Vaticano»

Científicos italianos se revelan contra el «integrismo ambiental»

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CIUDAD DEL VATICANO, 13 mar 2001 (ZENIT.org).- Un grupo de prestigiosos científicos italianos ha enviado una carta al presidente de la República Italiana Carlo Azeglio Ciampi para denunciar una campaña de desinformación cuya primera víctima es Radio Vaticano.



La carta, que fue firmada ayer en un congreso organizado con este motivo, afirma que no existe ninguna relación científica entre el cáncer y los campos electromagnéticos.

La misiva era enviada el mismo día en que deberían haber sido juzgados los máximos responsables de la emisora del Papa por contaminación electromagnética. Organizaciones ecologistas y el Ministerio del Ambiente del Gobierno italiano consideran que las antenas de esa estación de Radio provocan cáncer.

Entre los firmantes de la carta de protesta contra estas acusaciones, se encuentran nombres como el del físico Tullio Regge; el del presidente de la Asociación Italiana Nuclear, Renato Angelo Ricci; el del profesor Franco Battaglia, profesor de química física en la Universidad Roma Tres; y el del presidente honorario de la Fundación Marconi, Giancarlo Corazza.

Los científicos, algunos de ellos no son católicos, en la misiva, piden que se devuelva en este caso la voz a la ciencia, «no sólo encadenada, sino incluso pisoteada».

El título del congreso que reunió a los expertos de prestigio internacional era explícito: «Integrismo ambiental e información científica». Fue convocado por la Asociación Italiana Nuclear para la Documentación e Información Científica de Italia y por la revista «Siglo XXI Ciencia y Tecnología».

En su carta, los científicos explican al presidente de Italia que toda conjetura entre cáncer y campos electromagnéticos es infundada desde el punto de vista científico.

En segundo lugar, los científicos expresan su preocupación por el desperdicio de dinero que ha protagonizado el Gobierno italiano para combatir situaciones que no cuentan con ninguna comprobación científica. Dinero que sin embargo no se utiliza para combatir enfermedades comprobadas.

Por último, los científicos recuerdan que en esta materia ya existen indicaciones de la Comisión Internacional para la Protección de las Radiaciones No ionizadas (ICNIRP). Indicaciones que son seguidas escrupulosamente por Radio Vaticano.

Las famosas antenas de Radio Vaticano se encuentran a unos veinte kilómetros de Roma (en un pueblo llamado Santa María di Galeria). Durante medio siglo, han transmitido al mundo la palabra del Papa. Cuando se inauguraron las instalaciones en 1951, la zona estaba prácticamente despoblada. Ahora residen en los alrededores unas 30.000 personas.

El juicio, que debería haber comenzado ayer, sin embargo, fue aplazado pues no se habían dado los pasos necesarios para citar ante los tribunales italianos a ciudadanos vaticanos. Los tres funcionarios responsables de la emisora citados a juicio son el director general de la estación, el padre Pasquale Borgomeo; el presidente del comité administrativo, el recién creado cardenal Roberto Tucci; y el jefe técnico, que es un laico, Constantino Pacifici.

Al constatar que el fiscal se había saltado los procedimientos más elementales, el juez decidió establecer una nueva fecha de audiencia para septiembre u octubre, con la esperanza de que el fiscal emprenda los pasos que requiere el caso.

Algunos ciudadanos de Santa María de Galeria se quejan de que las antenas interfieren en la recepción de sus teléfonos, y aparatos de radio y televisión. Grupos ambientalistas sin embargo sostienen que las ondas electromagnéticas causan cáncer.

El padre Pasquale Borgomeo, en declaraciones a Zenit, explica que el Vaticano se ha adecuado a la directiva europea sobre la contaminación electromagnética que establece el límite de 26 voltios por metro.

Para Borgomeo este ataque contra Radio Vaticano es «demagógico», y un «ejemplo clásico» de manipulación de la opinión pública.

Asimismo, ha revelado que el terreno se ha convertido en motivo de especulación edilicia, pues se acaba de inaugurar una línea de ferrocarril que permite llegar a Roma en veinte minutos. Si se lograra expulsar del terreno a las antenas de la emisora del Papa, se podrían construir casas cuyo metro cuadrado se vendería a un precio muy superior al que tenía hasta hace unos meses.