EE. UU.: Dos mujeres se consagran vírgenes públicamente en Nueva York

Un rito que la diócesis no celebraba desde hace 148 años

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NUEVA YORK, 29 enero 2001 (ZENIT.org).- El «New York Daily News» daba antes de ayer una noticia singular: la consagración de vírgenes cristianos, patrimonio de la Iglesia desde los primeros años del cristianismo.



Ayer, en Nueva York, el obispo Thomas Daily, de Brooklyn, hizo historia presidiendo una liturgia que no se producía en Nueva York en los 148 años de historia de la diócesis. Dos mujeres que llevan ya tiempo dedicadas al servicio eclesial hicieron públicamente la promesa de dedicar sus vidas enteramente a Dios y la comunidad en castidad.

La ceremonia, llamada «Rito Solemne de Consagración de Vírgenes para Mujeres que Viven en el Mundo», tuvo lugar en la Catedral Basílica de St. James, en Brooklyn. Un rito que Pablo VI decidió revitalizar y actualizar en 1970.

La castidad de mujeres que viven en el mundo (no pertenecen a congregaciones religiosas) hunde sus raíces en los inicios del cristianismo. Cuando la virginidad de la mujer era un valor de libertad en una sociedad que sólo concebía para ella la vía del matrimonio, mujeres como las cuatro hijas del diácono Felipe, que eran vírgenes y profetizaban (Hechos de los Apóstoles 21, 8-10), portaban toda la novedad del mensaje evangélico.

Otras, desempeñaban ministerios en la primitiva comunidad como Febe, colaboradora del apóstol Pablo (Romanos 16, 1), a la cual éste presenta como «diaconisa», un término que literalmente significaba en griego servidora, y que no implicaba el orden sacerdotal. La Comisión Teológica Internacional está estudiando en estos momentos el papel que desempeñaban aquellas mujeres «diaconisas» en las primeras comunidades cristianas (Cf. La Comisión Teológica continúa analizando los problemas del diaconado .

En 1983, el nuevo Código de Derecho Canónico recogía la tradición y animaba a los obispos a promover este modo de compromiso en la Iglesia.

«Hubo una consagración privada (en Brooklyn), hace varios años --explica al diario neoyorquino la hermana Maryann Seton Lopiccolo--. La diferencia esta vez es que estas mujeres lo hacen de manera pública».

Lopiccolo, de las Hermanas de la Caridad, tiene 34 años y es delegada episcopal de religiosos. Representa a 1.700 sacerdotes, hermanos y religiosos de Brooklyn y Queens. La religiosa ha dedicado dos años a preparar a Junette Romero y Angela Scannapieco para esta ceremonia.

Lopiccolo explica que la ceremonia no es desconocida en muchas diócesis norteamericanas y afirmó que existe incluso un movimiento, con una asociación nacional que tiene su sede en La Crosse, Wisconsin. Su compromiso no se reduce a la castidad sino al ejemplo para la comunidad, con la oración y asistencia diaria a la Eucaristía. Las vírgenes tienen que proveer a su independencia económica.

Junette Romero, nacida en Trinidad y Tobago, da clases de religión y es lectora en su iglesia, St. Jerome. Hace donaciones de objetos piadosos a los países del tercer mundo y trabaja para una firma de seguros en Manhattan.

Por su parte, Angela Scannapieco trabaja en un servicio de juventud, dirigido por franciscanos, en Brooklyn. Tiene un máster en educación religiosa del Seminario de St. Joseph, en Yonkers.