EE.UU.: El cardenal Mahony, a favor de la reforma sobre inmigración

El arzobispo de Los Angeles afirma que el futuro del país está en juego

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WASHINGTON, martes 23 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- El clima político en Washington estuvo predominantemente marcado por la batalla de la reforma sanitaria. Pero miles de partidarios de luchar por otra causa también marcharon sobre la capital: quienes piden una reforma sobre inmigración.

El cardenal Roger Mahony, arzobispo de Los Ángeles, dijo en la edición del viernes del Washington Post que la reforma sobre inmigración es “correcta y justa”. Explicó que debería ser una de las reformas reclamadas en Washington el domingo.

“Cuestiones públicas de cómo los inmigrantes impactan nuestra economía y cultura son apropiadas y deberían ser consideradas por nuestros funcionarios elegidos --escribe el cardenal Mahony--. Hasta la fecha, estas preocupaciones han dominado nuestro debate nacional sobre inmigración, pero deberíamos ya conocer la respuesta. Nuestra historia ha mostrado que los inmigrantes han ayudado a construir esta nación diversa y convertirla en la mayor democracia y superpoder del mundo”.

“La definitiva y determinante cuestión para nuestro país, mucho menos discutida, es si deberíamos acoger o rechazar la herencia inmigrante que nos ha servido tan bien”.

El cardenal de 74 años sugiere que la “tendencia es molesta” para el actual sistema de inmigración.

Señala que las “políticas represivas sólo”, aplicadas durante dos décadas, no han detenido la entrada ilegal en Estados Unidos. En cambio, en los últimos diez años, el país gastó más de 100.000 millones de dólares en la represión y en el mismo periodo, el número de gente indocumentada en Estados Unidos subió de 7 a 11 millones.

Afirma que el sistema de inmigración legal es “anticuado e inadecuado para nuestras necesidades de trabajo futuro, especialmente cuando se recupere la economía”.

Y “el sistema de inmigración basado en la familia, que ha ayudado a las familias inmigrantes a permanecer unidas y fuertes por décadas, es imposible y ahora mantiene a las familias separadas”, observa el cardenal.

Proponiendo los casos de dos jóvenes afectados por el sistema de inmigración, el cardenal Mahony afirma: “Quizás lo más preocupante de todo esto es cómo el sistema de inmigración nos ha deprimido como nación y empañado nuestro carácter nacional”.

El purpurado asegura que la marcha en Washington “no trata sólo de cambiar nuestras leyes nacionales de inmigración, sino que trata del futuro de nuestro país. No trata tanto sobre los inmigrantes como sobre nosotros, la ciudadanía estadounidense, y el tipo de sociedad que deseamos que hereden las futuras generaciones”.

“Podemos volver a nuestra tradición como una nación de inmigrantes y acoger e invertir en ellos –reflexiona el cardenal Mahony--, o podemos continuar replegándonos en detrimento de nuestros propios intereses”.

Traducido del inglés por Nieves San Martín