El amor es el «corazón» de la vida cristiana, recuerda el Papa

En su intervención antes de rezar el Ángelus este domingo

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LORENZAGO DI CADORE, domingo, 15 julio 2007 (ZENIT.org).- El amor es el «corazón» de la vida cristiana, una realidad que tiene inmediata repercusión en la vida cotidiana, mostró el Papa este domingo.



Ha sido en su acostumbrado encuentro con fieles y peregrinos para rezar la oración mariana del Ángelus, en esta ocasión en plenos Dolomitas, donde disfruta de un periodo de descanso del 9 al 27 de julio.

Estos días, con enorme expectación, se han ido realizando los preparativos para este momento, que ha acogido Castello di Mirabello, al aire libre, en una espléndida mañana alpina. Más de mil personas han participado en el encuentro, marcadamente festivo, con el Papa. El acceso ha sido completamente libre.

Como razones de espacio físico impedían la llegada de más peregrinos, se instaló una pantalla gigante en la plaza principal de Lorenzago di Cadore para que desde allí también se pudiera seguir la cita dominical.

La gratitud ha sido la primera palabra de Benedicto XVI en su primera cita pública desde que inició sus vacaciones: a Dios, por poder disfrutar de la montaña; a cuantos le acogen en Lorenzago, a los obispos (anfitriones) de Treviso y de Belluno-Feltre.

Visiblemente relajado, el Santo Padre elogió el «encantador panorama» que le rodea, donde descansó también varias veces Juan Pablo II, un nombre cuya mención despertó un caluroso aplauso entre los peregrinos.

«Ante este espectáculo de prados, de bosques, de cumbres tendidas el cielo, brota espontáneo en el alma el deseo de alabar a Dios por las maravillas de sus obras, y nuestra admiración por estas bellezas naturales se transforma fácilmente en oración», reconoció Benedicto XVI.

Y es que las vacaciones también ofrecen un momento oportuno –recordó el Papa hablando a todo cristiano- «para alimentar el espíritu a través de espacios más amplios de oración y de meditación, para crecer en la relación personal con Cristo y conformarse cada vez más a sus enseñanzas».

Tomó entonces la liturgia del día para ofrecer una aplicación concreta de la parábola del buen samaritano, «que introduce en el corazón del mensaje evangélico: el amor a Dios y el amor al prójimo».

En el relato evangélico, Jesús muestra «que cada uno de nosotros debe hacerse prójimo de cada persona que encuentra», explicó el Santo Padre.

«Nosotros sabemos, por lo demás, que Buen Samaritano por excelencia es precisamente Él: aún siendo Dios, no dudó en abajarse hasta hacerse hombre y dar la vida por nosotros», recordó.

«El amor es por lo tanto el “corazón” de la vida cristiana; de hecho, sólo el amor, suscitado en nosotros por el Espíritu Santo, nos hace testigos de Cristo», recalcó.

Agenda papal

Presente en Lorenzago estuvo el padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y de Radio Vaticana. Apuntó a la emisora pontificia que la segunda encíclica del Papa está aún en «un nivel muy inicial, de idea, de reflexión científica que puede ser planteada».

En este período veraniego Benedicto XVI se dedicará más a la segunda parte de su libro sobre «Jesús de Nazaret», confirmó el portavoz vaticano.

Y resumió la agenda de viajes que tiene el Papa por delante: en septiembre, Loreto (Italia) y Viena (Austria); en octubre, la ciudad italiana de Nápoles; en julio de 2008 Sydney (Australia). Añadió a la lista dos viajes con fecha por definir: una visita al Santuario mariano de Lourdes (Francia) y otra a las Naciones Unidas (Nueva York, EE. UU.).

En estas jornadas normalmente el Papa, tras la Misa de la mañana, se retira a su estudio y dedica la mañana al trabajo –recoge «Radio Vaticana»-; tras el almuerzo, previsiblemente regresa a su estudio. En la jornada se intercalan momentos de oración. Al final del día, hacia las 18.00 horas, es cuando se le ha visto varios días consecutivos hacer salidas breves, siempre a lugares de oración; en tales salidas también pasea por los senderos boscosos.

En la tarde del sábado –cuenta el enviado de «Avvenire», Salvatore Mazza, a la citada emisora-, el Papa recibió al alcalde y a la Junta de Lorenzago de Cadore, así como a todos –unas cuarenta personas, familias incluidas- los que han contribuido a restaurar la villa donde reside y el ambiente de alrededor.