El Año Paulino, un año de gracia y evangelización

Balance de las celebraciones por el bimilenario del nacimiento de san Pablo

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ROMA, jueves 17 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- “Un año de gracia, más allá de nuestras expectativas” es el balance trazado por el cardenal Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, arcipreste emérito de la Basílica papal de San Pablo Extramuros, a propósito del Año paulino.

El balance de este Año, celebrado del 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009 con ocasión de los dos mil años del nacimiento del apóstol de los gentiles, fue hecho público hoy en una rueda de prensa celebrada en la Santa Sede.

“Un acontecimiento histórico”, lo definió el cardenal Montezemolo, recordando que por primera vez en la historia de la Iglesia se ha celebrado un año temático dedicado a san Pablo.

Éste ha dado lugar no sólo a numerosas peregrinaciones a la basílica romana que custodia su tumba, así como a los lugares paulinos del área mediterránea, sino también a numerosas conferencias y conciertos y a una copiosa producción de libros, obras musicales, películas y programas de internet que han implicado a millones de personas.

“Contra el riesgo de olvidar”, se presentó en la rueda de prensa un libro de más de 500 páginas, con el título “El Año Paulino” (ed. Libreria Editrice Vaticana), escrito por el periodista responsable de la comunicación del Año paulino, Graziano Motta, en el que se recogen los actos más significativos de la Basílica San Pablo Extramuros y de las iglesias locales de los cinco continentes.

Una sección explora, en particular, el significado ecuménico del Año Paulino celebrado junto con católicos, ortodoxos y protestantes.

“Ha sido ocasión – recordó el cardenal Montezemolo – para establecer entre las diversas confesiones una atmósfera de cordialidad no nueva, pero sí intensificada”.

Un año, por tanto, “estratégico para la misma vida de la Iglesia”, como lo definió en su intervención en la rueda de prensa monseñor Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.

El Año Paulino, explicó, “ha permitido recuperar no sólo la multiforme riqueza del pensamiento del apóstol de los gentiles con una producción teológica y bibliográfica probablemente nunca alcanzada en el pasado”, sino sobre todo “ha puesto de manifiesto su actualidad para la vida de la Iglesia en su misión evangelizadora”.

No es casualidad que, precisamente en la Basílica de San Pablo, el 28 de junio de 2010, con ocasión de las Primeras Vísperas de la solemnidad de san Pedro y san Pablo, el Papa Benedicto XVI manifestara su intención de instituir el Consejo Pontificio para la promoción de la nueva evangelización, cuyo nacimiento fue formalizado el el octubre sucesivo.

“Estamos convencidos – afirmó Fisichella – de que esta basílica deberá ser aún más en el futuro el signo evidente de la voluntad de la Iglesia de emprender su camino de nueva evangelización”, y no se excluye que el nuevo dicasterio promueva iniciativas en este sentido para el próximo octubre.

Monseñor Fisichella informó también sobre las actividades del nuevo dicasterio que preside: “prosiguen los encuentros con las conferencias episcopales de varios países europeos y no europeos, mientras que para el próximo marzo se han programado dos días de estudio sobre la nueva evangelización con especialistas, y en mayo un encuentro para la definición de una nueva forma de evangelización de campo”.

Naturalmente, toda la actividad del dicasterio “permanece a la espera de cuanto se propondrá en el Sínodo sobre la nueva evangelización previsto para 2012 y por la sucesiva Exhortación post-sinodal”.

El gran impulso dado al conocimiento del pensamiento paulino por el año celebrado en honor del apóstol de los gentiles no debe perderse, como tampoco el dado a la vitalidad del complejo de la Basílica de San Pablo.

El cardenal Francesco Merisi, actual arcipreste de San Pablo, informó de la publicación de un libro sobre la Basílica que será rpesentado a la prensa el próximo 10 de marzo.

A su vez, el padre Edmund Power, abad del monasterio benedictino de la Basílica, anunció la voluntad de crear en el complejo un centro de espiritualidad y un centro ecuménico de estudios paulinos.

Por Chiara Santomiero