El arzobispado de Madrid denuncia asalto a una capilla universitaria

“Un atentado a la libertad de culto y una profanación de un lugar sagrado”

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MADRID, viernes 11 de marzo de 2011 (ZENIT.org).- El Arzobispado de Madrid, en una nota hecha pública este viernes, lamenta lo hechos ocurridos en una capilla del campus universitario de Somosaguas, Madrid. Por su parte la Universidad Complutense condenó los hechos y anunció la apertira de un expediente informativo para identificar a los autores de los hechos.

Según la nota arzobispal, ayer jueves 10 de marzo, "un grupo de cincuenta jóvenes, en su mayoría chicas, entró irrespetuosamente en la capilla del campus de Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid, gritando eslóganes con un megáfono".

"Una vez dentro --sigue la nota--, rodearon el altar y leyeron textos y frases que, según decían, eran de autores cristianos sobre la mujer". Los asaltantes también dieron lectura a un manifiesto con afirmaciones y juicios contra la Iglesia y sus enseñanzas y pusieron carteles en los tablones de la entrada y en los bancos.

"Al terminar de leer el manifiesto --especifica la nota--, algunas chicas se desnudaron completamente de cintura para arriba y se pusieron a cantar rimas y eslóganes ofensivos contra la Iglesia, el Santo Padre y la fe cristiana, acompañados de blasfemias". Todo ello fue fotografiado y filmado por personas que los acompañaban.

Ante estos hechos "absolutamente reprobables, que son objeto de delito, y que denigran en primer lugar a quienes los cometen, el Arzobispado de Madrid ha elevado su queja al Rectorado de la Universidad", subraya la nota.

Además, el Arzobispado recuerda que "estas acciones son un atentado a la libertad de culto y una profanación de un lugar sagrado, lo cual conlleva penas canónicas en el caso de que quienes las han cometido estén bautizados".

"Es indigno --concluye- que, en una sociedad democrática donde se pide el respeto a las personas, a las instituciones religiosas y al derecho de la celebración pública de la fe en la Universidad Complutense --con la que la Iglesia mantiene una estrecha y amigable relación de colaboración--, algunos jóvenes puedan manchar con este tipo de comportamientos el buen nombre y trabajo de la comunidad universitaria".

Según el diario español ABC, los responsables de la capilla tenían la intención de interponer una denuncia en la comisaría de Policía de Pozuelo de Alarcón, municipio al que pertenece este campus de la Universidad Complutense (UCM).

Los ataques a esta capilla no son nuevos, recuerda el diario. A principios de esta semana, según fuentes universitarias, la paredes y puertas del recinto aparecieron llenas de pintadas con más improperios hacia la religión católica. También se aludía a los casos de pederastia entre el clero.

Algunas de las autoridades académicas consultadas por ABC confirmaron que "el grupo de vándalos era numeroso". Se habla, incluso, de entre 60 y 70 jóvenes, que iban protestando y dejándose ver por todo el recinto universitario de Somosaguas. "Llevaban fotos del Papa y, algunos de ellos, pañuelos verdes en la cabeza", comentó un representante académico.

La capilla de Somosaguas es pequeña. Se abre al culto prácticamente toda la jornada. Está a la vista y con las puertas de par en par. Según testigos presenciales, citados por ABC "los salvajes entraron en tropel a la antesala de la capilla. El capellán se percató del barullo y quiso que desistieran en su empeño, pero resultó zarandeado".

Los hechos en Madrid se produjeron sobre la una del mediodía cuando a esa hora estaban rezando tanto el capellán como varios alumnos.

Por su parte, la Universidad Complutense condenó los hechos y anunció la apertura de un expediente informativo para identificar a los autores de este incidente.

El comunicado emitido por el Rectorado reitera "la necesidad de mantener el respeto a la pluralidad de cultos y creencias religiosas y hace un llamamiento a la tolerancia y la convivencia ante las expresiones de las mismas".

La neutralidad del Estado en materia religiosa --concluye el comunicado- significa que no se puede imponer ni perseguir ninguna creencia. La tolerancia y el respeto son absolutamente indispensables.