El Atrio de los Gentiles: diálogo y confrontación en el tercer milenio

Hacia el próximo encuentro en Estocolmo

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Por Natalia Martone

ROMA, Martes, 17 julio 2012 (ZENIT.org) - El Atrio de los Gentiles es un espacio de encuentro y diálogo entre creyentes y no creyentes, acogido y desarrollado por el Consejo Pontificio para la Cultura, bajo la presidencia del cardenal Gianfranco Ravasi, y a propuesta del papa Benedicto XVI en el año 2009.

El Atrio de los Gentiles es una oportunidad, una posibilidad para un diálogo honesto entre personas dispuestas a ir hasta el límite de su fe, sin abandonar su propia identidad, y acercarse hacia los que están en frente, dispuestos a ir al mismo paso. En este sentido, todos somos creyentes, en tanto dispuestos a confiar en el otro, a confrontarse con el otro: muchos de los no creyentes o ateos que han intervenido en el Atrio de los Gentiles se han negado a definirse como tales, prefiriendo apelativos como “Humanista” o simplemente “Gentiles”. El profesor Lluis Pasqual, uno de los interlocutores del Patio de los Gentiles en Barcelona, ha declarado ante los micrófonos de la Radio Nacional Italiana (RAI): "ateo es una palabra que excluye y “gentiles” no es una palabra que excluye (...) todos creemos en algo."

Esta es una de las claves para entender lo que el Atrio de los Gentiles quiere ser: un espacio abierto a todos, sin coacción ni imposición, cada uno con sus propias creencias, todos en el patio, en el medio del "diálogo en curso" (Ravasi). Es importante entender que el Atrio de los Gentiles no es una coacción, sino un lugar donde la confrontación sirve para reflexionar y comunicarse con aquellos que creen de manera diferente, rompiendo el muro de la sordera, que a menudo hace que sea imposible reflexionar juntos sobre temas importantes.

La falta de comunicación es causa de la crisis mundial que estamos viviendo. Para derribar los muros, o al menos empezar a socavarlos, el Atrio de los Gentiles se reune de dos maneras: el lugar físico (París, Bolonia, Florencia, Palermo, Barcelona, etc.), organizados en eventos espléndidos, en los que el diálogo es un dueto entre interlocutores; y el espacio virtual, que es el lugar siguiente al Atrio físico, en un diálogo continuo que trasciende los límites del espacio-tiempo, dirigiéndose a todo aquel que quiera prestar atención.

Los temas son tan numerosos, como muchos son los puntos de vista expresados: la legalidad y el multiculturalismo en Palermo, paradójicamente la capital de la mafia y la lucha contra la mafia; o la belleza, el arte y la trascendencia en Barcelona, patria de Antonio Gaudí, "el arquitecto de Dios"; la relación a menudo conflictiva entre la verdad y la diplomacia en la Embajada de Italia ante la Santa Sede.

El espacio virtual del Atrio de los Gentiles sigue todos los acontecimientos con interés, y en los meses previos y posteriores a cada reunión física, continúa las discusiones y abriendo nuevos espacios. De esta manera, el diálogo se vuelve finalmente transversal: de las aulas universitarias entre los hombres de fe y cultura, a cualquier persona con una conexión a Internet, aunque esté disponible poco tiempo. En el portal del Atrio, de hecho, puede seguirse cada evento en su totalidad, incluida la transmisión en vivo (streaming), desde donde todo el mundo puede reflexionar y expresarse, para que así el proceso de diálogo llegue y atraviese cada habitación de la mente humana.

Después del evento Verdad y Diplomacia en la Embajada de Italia ante la Santa Sede, donde ha sido expresado por muchos la necesidad de una realidad que incluya la Verdad entre las obligaciones de los gobernantes, el Atrio de los Gentiles se irá el norte de Europa, a Estocolmo en Suecia, para una nueva sesión el 14 y 25 de setiembre. En el Atrio sueco participarán muchos hombres de ciencia y expertos del derecho, que bajo la copresidencia de Geor Klein, Thomas Hammarberg y el cardenal Ravasi, harán un dueto sobre la relación entre ciencia y fe, especialmente en relación a los nuevos retos que el hombre tiene ante sí en este turbulento milenio.

Traducido del italiano por José Antonio Varela V.