El cardenal Arinze en la cumbre de líderes religiosos de las Naciones Unidas

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NUEVA YORK, 29 agosto (ZENIT.org).- ¿Qué hace un cardenal de la Iglesia católica junto a swamis, monjes budistas, indios incas con túnicas de lana y tocados con campanillas, ministros de todos los cultos del planeta, en una reunión patrocinada por las Naciones Unidas en Nueva York? Esta es, sin duda, una de las preguntas que plantea la Cumbre de la Paz Mundial del Milenio, que se celebra del 28 al 31 de agosto.



La reunión, además, ha recibido fondos de la Fundación de Naciones Unidas de Ted Turner, la Fundación para un Mundo Mejor y otras. Turner, que una vez dijo que el cristianismo era «para perdedores» tendrá una intervención importante como mecenas.

La respuesta a la pregunta se encuentra ya, quizá, en el objetivo oficial del encuentro: analizar la manera en que las religiones pueden cooperar con la ONU en la promoción de la paz, la lucha contra la pobreza y la conservación del medio ambiente. En concreto, se están debatiendo cuatro asuntos generales: la búsqueda del diálogo, el papel de la religión en la transformación de los conflictos, el perdón y la reconciliación y la lucha contra la violencia, la pobreza y la degradación del medio ambiente.

El cardenal católico presente en Nueva York es Francis Arinze, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso. Juan Pablo II, que ha sido invitado, al no poder asistir, pidió al purpurado nigeriano que interviniera «a título personal» en las sesiones. El mismo cardenal Arinze ha querido responder a esta pregunta ante los micrófonos de «Radio Vaticano».

La cumbre de los líderes religiosos «es un paso que puede ser considerado como positivo», afirma el cardenal. «Ciertamente no todo está muy claro; pero no importa. El hecho es que unas mil personas de varias religiones han sido invitadas a "título personal" y están examinando la contribución de las religiones a favor de la paz y la manera en que pueden ofrecer su asistencia a las Naciones Unidas».

--¿Cuál es la contribución original que aportará la Iglesia católica en esta mesa redonda internacional?

--Cardenal Arinze: La presencia de la Iglesia católica consiste en el hecho de que algunos católicos han sido invitados, «a título personal». El Evangelio de nuestro señor Jesucristo es un Evangelio de justicia, de amor, respeto y de paz. La Iglesia no puede dejar de predicar este Evangelio. Por este motivo, la Iglesia católica no sólo ofrece la contribución de su doctrina, sino que además ofrece su vida. Piense en todos esos hombres y mujeres que han dado su vida en defensa de los pobres y de los demás, como la Madre Teresa de Calcuta o Charles de Foucauld...

--Según usted, la cooperación entre las religiones, ¿puede realmente contribuir a traer la paz, incluso en países flagelados por las guerras civiles, como Indonesia o Sudán?

--Cardenal Arinze: Sí, la respuesta es «sí». La cooperación entre los seguidores de las diferentes religiones no sólo puede, sino que debe contribuir con el respeto de los derechos humanos, con el amor recíproco. De lo contrario, las religiones se reducen en piezas de museo. La promoción de la paz es uno de los puntos en los que la mayoría de las religiones están de acuerdo, al menos en línea de principios.