El cardenal Barbarin defiende a los gitanos en su visita ad limina

Ante Benedicto XVI pidió una política común comunitaria

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ROMA, viernes, 30 de noviembre de 2012 (ZENIT.org) - El cardenal Barbarin defiende a los gitanos proponiendo a Benedicto XVI intervenir a nivel europeo para "animar a los gobiernos a unirse a esta cuestión para aportar una respuesta digna y duradera".

Los obispos franceses de las provincias de Clermont, Marsella, Montpellier, Tolosa, Lyon y Mónaco, mantuvieron un encuentro con Benedicto XVI, en el marco de su visita ‘ad limina’. El cardenal Philippe Barbarin, arzobispo de Lyon, pronunció un discurso con este motivo.

Primero expresó en nombre del grupo su gratitud por "los encuentros en pequeños grupos" con Benedicto XVI, " en un clima de sencillez y de intercambio muy fraternal", " usted quiere oír nuestras cuestiones, y comprendemos que son también las suyas".

Como se recordará, el asunto de la población rom (gitana) en Francia ha dado lugar a diversas protestas por parte de las autoridades europeas, sobre todo por el trato que recibieron durante la presidencia de Sarkozy.

El cardenal se detuvo en el "problema doloroso” relativo a los "gitanos nómadas y a los rom". “Son numerosos en nuestras ciudades y a menudo mal aceptados y a veces devueltos a sus casas", lamentó.

Agradeciendo la "atención" especial del papa hacia los emigrantes y los refugiados, le confió: "Su llamada, ‘¡que nunca más su pueblo sea objeto de vejaciones, de rechazos y de desprecio!, es un gran consuelo para ellos".

"Vemos que nuestros sucesivos gobiernos actúan de manera incierta a este respecto, mientras que la solución no puede venir de una sola nación", continuó el cardenal, antes de formular la petición: "¿Es posible santo padre, que usted anime a los gobernantes de Europa a acogerse a esta cuestión para aportar una respuesta digna y duradera?".

Para el cardenal, "la palabra de la Iglesia marca, intriga … Puede modificar las ideas y hacer cambiar las actitudes ".

Citando a Benedicto XVI, que aboga por "el derecho a no emigrar", deseó un "reequilibrado reparto de las riquezas entre los pueblos".

También evocando la crisis económica y el paro que "golpean duramente una gran parte de la población", los obispos lanzan "un mensaje de alerta, porque los más pobres sufren violencias que no son nombradas como tales".

Aunque, en las diócesis de Francia "los efectivos disminuyen", el de los bautizados como los "matrimonios, vocaciones sacerdotales y religiosas" y aunque "esta sociedad desorientada pierde el sentido de los valores fundamentales", sin embargo el cardenal ve "un verdadero despertar espiritual".

Así, enumeró, "los catecúmenos despiertan nuestras comunidades por saber esperar y nos causan una gran alegría","el número de los fieles que participaban en la Misa dominical dejó de descender","varios de los que se habían alejado, vuelven y muchos quieren reaprender a orar, cada día, solos, con otros o en familia".

Numerosos cristianos, "jóvenes y adultos", se sienten "profundamente comprometidos, y responsables con sus pastores de la misión de la Iglesia": "el Señor encendió el fuego en sus corazones", continuó el cardenal.

Por otro lado, añadió, "se multiplican las iniciativas de evangelización; a través de la música, el deporte, internet, twitter y facebook, y los nuevos medios de comunicación": "si la gente no viene a nuestras iglesias, nosotros tenemos que ir a su encuentro".

El cardenal también subrayó la "larga tradición de ecumenismo y de diálogo interreligioso" de las diócesis representadas, que anuncian para principios de diciembre el segundo "Foro islamo-cristiano", en Lyon.

El cardenal concluyó dando gracias por "todos los regalos" de Benedicto XVI: su "enseñanza siempre rica y accesible", "el año San Pablo", "el año sacerdotal", "el Año de la Fe", y por fin su última entrega “La infancia de Jesús", una buena lectura para el tiempo de Adviento.

Traducido y adaptado de la edición francesa de ZENIT por Raquel Anillo